Bariloche: ¿Suicida o asesino potencial? La historia de un alcohólico que sigue manejando a pesar de tener “mil” incidentes viales

En distintos ámbitos consultados no hizo falta aportar mayores datos. Bastó con pronunciar el nombre José Arturo Vidal Bastidas, para que las fuentes supieran de inmediato a qué obedecía la consulta y comenzaran a entregar información que conocían a la perfección y que, a la vez, asusta. Acumula millones de pesos en multas y un puñado de autos secuestrados, inhabilitaciones, causas cerradas, otras en trámite y algunas apenas iniciadas, pero sigue al volante, “con algo de sangre en el alcohol” y es un peligro latente.

Es que a pesar de los numerosos antecedentes que lo involucran, José Arturo Vidal Bastidas repite su conducta transgresora, temeraria, asesina o suicida, aunque por un guiño del destino nada de eso último haya ocurrido todavía. Entonces, ¿estamos esperando que suceda?

De inicio convendría mencionar que se trata de un alcohólico crónico. Un tipo enfermo que necesita la ayuda de un Estado desidioso que siempre “erra el vizcachazo”. Un tipo que transcurre su vida ebria y que fue, es y será investigado, sin que nadie ofrezca una solución, o un tratamiento integral.

El último de los episodios conocidos -quién sabe cuántos más habrá- ocurrió algunas semanas atrás. Estando inhabilitado para conducir y borracho, chocó con otro automóvil y provocó lesiones a una mujer y hasta agredió a los policías que intentaban detenerlo. Fuentes del Ministerio Público Fiscal aseguraron que las actuaciones todavía permanecen en poder de la Policía local, que desarrolla medidas de investigación.

Pero en la mañana de este lunes, Vidal Bastidas enfrentó una audiencia de control de acusación y quedó listo en otro legajo judicial para enfrentar un juicio oral por cuatro hechos de desobediencia a una orden de un funcionario público. Es que el sujeto de 40 años de edad, fue inhabilitado para conducir a partir de sus reiteradas infracciones a la Ley Nacional de Tránsito, pero aun así fue sorprendido en cuatro ocasiones al mando de un automotor.

El 11 de enero de 2018, temprano a la mañana, lo encontraron en un control ubicado en Ruta 40 Sur y Miramar. En la ocasión estaba absolutamente ebrio y el alcoholímetro marcó 2,89 gramos de alcohol por litro de sangre. El 30 de abril del mismo año, cerca de la medianoche, fue interceptado en Ruta 40 Sur y Pasaje Gutiérrez.  El 29 de septiembre de 2018 otra vez temprano por la mañana fue detectado en Ruta 40 Sur y John O´Connor y se negó a practicarse el control de alcoholemia y finalmente el primero de febrero de 2019, temprano a la mañana, lo hallaron en Morales y Moreno, en pleno centro de la ciudad. Ese día el alcoholímetro marcó 2,19 gramos de alcohol por litro de sangre.

En todas esas ocasiones violó la prohibición de conducir todo tipo de vehículos que le había impuesto el municipio local y por cuestiones lógicas desprendidas de lo anterior, no contaba con carné habilitante.

Esa sanción fue dispuesta por los jueces de falta municipales, por un lapso de seis años, en el año 2014. Es que, para esa fecha, ya Vidal Bastidas registraba “gran cantidad de infracciones por conducir en estado de ebriedad y/o sin la documentación correspondiente”. La medida luego fue extendida y se mantiene vigente.

Pero la expectativa de pena para este expediente es mínima. Es que el delito se castiga con penas que van de los quince días al año de prisión, aunque cuando se revisen sus antecedentes, eso podría derivar inmediatamente en su detención y el cumplimiento efectivo de las penas.

También está en trámite otro legajo en el que se lo acusa de lesiones leves y lesiones graves, que, aunque ocurrieron con él al volante de un automóvil no fueron encuadradas en la figura de lesiones culposas, porque en realidad tuvo intención de lastimar a los agentes que intentaban detenerlo.

La imagen seguramente permanezca en la retina de los vecinos. Ocurrió en el año 2019, cuando su vehículo fue hallado mal estacionado y con él durmiendo adentro y cuando quisieron identificarlo aceleró el Suzuki Fun que conducía y atropelló a dos efectivos policiales que sufrieron heridas leves y graves.

Los antecedentes

El registro más antiguo que se tiene de Vidal Bastidas, es la causa en la que resultó absuelto, bajo la acusación de haber asesinado a su padre a golpes. Ocurrió el 14 de agosto de 2005 en el interior de una vivienda familiar ubicada en la periferia de la ciudad.

Herencias que se dejan en vida: José Arturo Vidal Hernández padecía un severo cuadro de alcoholismo que arrastraba de años y además mantenía una pésima relación con su hijo, José Arturo, de por entonces 25 años. Ambos estaban ebrios el día del hecho.

Utilizando un elemento contundente, Vidal Bastidas le molió literalmente la cabeza a golpes a su padre. Horas después fue detenido por la policía mientras conducía un Renault 11, todavía en estado de ebriedad y con lesiones que reflejaron la pelea que mantuvo con su progenitor.

Durante el juicio, Vidal Bastidas explicó que había estado bebiendo desde el día anterior en forma abundante y que al regresar a su domicilio discutió y forcejeó con su padre, aunque no pudo precisar los motivos. Aseguró no haber querido matar a su padre, pero no ocultó que la relación con él no era buena.

El entonces fiscal de Cámara Enrique Sánchez Gavier, había retirado la acusación tras el desarrollo del juicio y habilitó la absolución que luego dictaron los jueces. Sin embargo, en su alegato reclamó una intervención integral del Estado para que Vidal Bastidas no profundizara su vínculo con el alcohol y pudiera rehabilitarse. De aquel pedido fiscal en noviembre del 2005 a la actualidad, nada cambió.

En el año 2009, protagonizó otro hecho encuadrado en las figuras de resistencia a la autoridad y violación de sellos. Más de una década atrás, su comportamiento metía miedo. Le atribuyeron un hecho ocurrido el 22 de noviembre de 2008, en horas de la madrugada, cuando ingresó al predio de la plazoleta fiscal municipal, sin estar autorizado, a fin de retirar un Volkswagen Gacel que le había sido secuestrado preventivamente en razón de haber dado 3,02 gramos de alcohol por litro de sangre, en un control de alcoholemia.

 Aquel día, realizando maniobras violentas y riesgosas se dio a la fuga y estuvo a poco de atropellar al agente policial que custodiaba el lugar.

Muchos años después, Vidal Bastidas fue condenado por lesiones graves con exceso en la legítima defensa, a la pena de dos años de prisión en suspenso. Fue en septiembre de 2016, aunque el hecho investigado había ocurrido en enero de 2013.

Aquel día, Vidal Bastidas conducía un Fiat 147 en cercanías del barrio La Cumbre e impactó por detrás a un Fiat Regatta que circulaba en igual sentido. Los dos protagonistas del choque tomaron sus teléfonos celulares y llamaron a otras personas para pedirles que se acerquen hasta el lugar mientras discutían. En ese contexto, en una gresca generalizada entre varias personas, Vidal Bastidas apuñaló a Jonathan Miranda Ñanco y le provocó lesiones de carácter grave.

Fuente: El Cordillerano.