Cuatro zorrinos hicieron huir a una pareja mientras recorrían un sendero

Una vecina de Villa la Angostura recorría el camino hacia Villa Traful camino a la primera cascada. Mientras caminaban, mantuvieron un encuentro cercano con cuatro zorrinos.

Los cuatro pequeños mamíferos carnívoros pasaron al lado de la mujer, minutos después la anécdota -registrada en video- que terminó en una divertida persecución de los zorrinos hacia los turistas que desesperadamente intentaban llegar a su vehículo para protegerse.

“No lo considero un ataque”, dijo Ruth Bargas, la principal protagonista del hecho. “Yo lo consideré un juego”, agregó.

“Yo corría porque largan olor, me pueden “pillar”, pero en ningún momento ellos hicieron pis”, aclaró Bargas. Sin embargo, aclaró: “Pero yo corría por las dudas”.

La mujer consideró que los animales silvestres “son divinos” y añadió: “No sabés lo que es los que es verlos pasar al lado mío. Para mí fue hermoso en realidad”. 

Bargas explicó que mientras intentaba llegar al auto se puso nerviosa porque no podía encontrar las llaves, pero nunca dejó de reírse. “La idea era que la gente se divierta y que -con toda esta tristeza de la pandemia-, era algo para reírse y lo compartimos por eso”.

Acerca de los Zorrinos

Luciana Piudo, de la dirección de Ecosistemas Terrestres del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) de Junín de los Andes detalló que el zorrino, como mucho de los carnívoros terrestres (hurones, zorros, pumas y gatos silvestres) son animales solitarios. Lo más común es encontrarse a uno solo y que es raro ver a cuatro juntos.

Piudo agregó que, en general, los zorrinos son tranquilos y suelen irse ante la presencia de las personas. “En este caso supongo que lo que está pasando es que la hembra intenta alejar a las personas de sus crías”, dijo. La especialista explicó que ese “comportamiento especial” se debe a que quizá también estaba su madriguera cerca.

“El olor que liberan los zorrinos -que no es pis-, es una secreción especial que se produce en las glándulas anales. Es un mecanismo de defensa contra otros depredadores y también lo utilizan para ahuyentar a las personas o animales que están cerca. Lo que hacen es levantar la cola y rocían ese olor bastante fuerte y desagradable”, señaló Piudo.

Ante el encuentro cercano con especies de la fauna silvestre recomiendan observar sin molestar e intervenir, manteniendo una prudencial distancia. Tampoco se les debe dar de comer, intentar tocarlos ni agredirlos.

Fuente: Río Negro