Época de alergias: parecen copos de nieve, pero se trata de la pelusa de álamos y sauces

En los últimos días, las corrientes de aire y las temperaturas primaverales propiciaron las condiciones para esparcir por todos lados la ligera semilla de la especie salicácea (álamos, sauces y abedules entre otras). Los profesionales de la salud indican que esta pelusa no causa alergias, pero si incrementa las molestias en ojos y vías respiratorias.

Con la llegada de la primavera se incrementan las consultas médicas por conjuntivitis, rinitis y alergias asociadas al polen. También por esta época aparece flotando en el aire de nuestra región, la pelusa de las semillas de especies como álamos, sauces y abedules, entre otras especies, aunque en este último caso los profesionales de la salud, señalan que no son causantes de alergias, pero si molestias oculares y respiratorias.

Esta pelusa blanquecina inunda el aire y genera el efecto de una nevada cubriendo toda la superficie con un manto blanco. Las semillas del álamo se envuelven en una especie de pelusas blancas y son transportadas por el viento a grandes distancias.

En realidad, se trata de semillas y no de polen por lo tanto las pelusas no producen alergias, pero si son muy moletas para los ojos y para el sistema respiratorio. Ensucian las calles e ingresan al interior de las casas y se acumulan en los rincones. Forman un material altamente inflamable que, con demasiado calor, son capaces de producir un incendio.

Una de las mejores recomendaciones es abrir las ventanas de las casas lo menos posible para evitar que ingrese la pelusa. Con mucho viento es difícil tolerarlas. Si los pacientes no padecen patologías graves no hay que alarmarse porque el fenómeno sólo provoca conjuntivitis y rinitis, que es la inflamación de la nariz.

La pelusa afecta mucho a los ojos porque son como “microespinas” que generan molestias oculares. Sobre todo, a las personas que tienen mayor sensibilidad y a las que utilizan lentes de contacto. Los profesionales recomiendan la utilización de gotitas lubricantes y rehumectantes.

El fenómeno, al principio, genera confusión y los niños se asombraron porque el efecto fue como el de la caída de nieve.