La historia de la flor del lúpulo: la primera obra en hierro del equipo de Lago Escondido que se instala en El Bolsón

Soñar, creer en los proyectos y hacerlos posibles abriendo la cabeza y el corazón, ese es el espíritu que acompaña al equipo de herrería de Lago Escondido que desde hace 4 años crea piezas únicas. Este equipo de herreros formado por Martin Huenchuman, Fernando Salazar, Walter Antimil, Carlos Antunao, Leonardo Riffo, Fredy Lopez, Alan Landero y Manuel Aillapan, nos abrió las puertas de su taller para conocerlos un poco más y contar las historias de sus trabajos.

Un equipo local, construido con generosidad y gratitud donde el valor más importante es el del compañerismo que se vive en lo cotidiano, el de las ideas compartidas que crecen y se ven plasmadas en las esculturas maravillosas que ellos hacen.

Flora y fauna local, objetos reciclados y mucha creatividad a la hora de planificar y ejecutar las obras que llevan a este grupo, bajo el acompañamiento de Hugo Cayú, Jorge Huenchuman y Vanessa Mazza, a superarse día a día a través del arte en hierro.

El lúpulo, un emblema para El Bolsón, es la obra que desde este miércoles se puede disfrutar frente a las oficinas de Turismo.

El equipo de herreros formado por Martin Huenchuman, Fernando Salazar, Walter Antimil, Carlos Antunao, Leonardo Riffo, Fredy Lopez, Alan Landero y Manuel Aillapan, nos abrió su taller para compartirnos un poco más.

“El lúpulo que instalamos en Bolsón es reciclado, se hizo con tambores viejos. Para nosotros es un terrible orgullo, es la primera vez que exponemos una en el pueblo donde vivimos y que hoy la gente pueda apreciar nuestro trabajo hecho acá es muy lindo. Esperamos que todos quieran llevarse una foto con él”, nos dicen.

“El trabajo de todos los días es el creativo. Cada momento que estamos en el taller vamos creando y desarrollamos a medida que el hierro te dice a dónde quiere ir, es arte” explicaron.

“Hemos hecho muchas cosas muy lindas con los chicos, como la avispa, las piñas, tuvimos desafíos, a través de ideas. Nos han ayudado un montón a poder experimentar eso y hacer lo que nos gusta. Agarrar un fierro y ver si logramos hacer una escultura” detallaron.

Asimismo, indicaron que “nuestro incentivo cotidiano son Vanessa, Hugo y Jorge que nos empujan a ir a más, ellos nos apoyan a que hagamos los proyectos, comenzamos a charlar y ver ideas, juntos nos ponemos desafíos”.

“Esas ideas que nacen primero en papel luego se convierten en piezas únicas que tienen vida propia. Vamos charlando con cada uno del equipo, pensando el sistema de la escultura” señalaron agregando que “sumar entre todos es lo que nos hace seguir creciendo y teniendo victorias dentro de los proyectos que queremos hacer”.

Observando el espacio de trabajo de los chicos es posible ver que no hay límites, el clima que se respira es el de un grupo humano que se valora entre sí, que se respeta y sueña en conjunto. “Acá la pasamos muy bien, disfrutamos y soñamos” concluyeron. Y esos sueños se ven plasmados en esta nueva escultura que embellece nuestra ciudad y ya es una más de las postales que se llevarán los turistas que nos visitan.