Uno de los policías condenado por asesinar al cabo Mauricio Cornejo recuperó salidas transitorias y laborales

Héctor Ossés cumple en el Penal 1 de Viedma la condena a prisión perpetua que le impusieron por su participación en el crimen del agente policial Mauricio Cornejo, ocurrido en El Bolsón en el año 2004. Gozaba del beneficio de semilibertad y salidas transitorias, pero le sacaron los beneficios porque un día se quitó el dispositivo de control satelital, aduciendo una dolencia médica. Se comprobó su versión y la inacción de los organismos correspondientes ante los reclamos del interno y le concedieron nuevamente los beneficios.

Con una resolución emitida por los jueces Bernardo Campana, Gregor Joos y Juan Martín Arroyo, Héctor Adrián Ossés podrá gozar nuevamente de los beneficios que le permite el régimen progresivo de ejecución de penas. De tal manera, tendrá permiso para salir del penal a trabajar y además para viajar de Viedma a General Roca, en la modalidad de salidas transitorias.

Esos beneficios que ya gozaba, habían sido cancelados por una resolución del Juzgado de Ejecución Penal, tras un hecho acontecido en enero pasado. Aquel día bien temprano, el acusado regresaba de Roca a Viedma, en el marco de una salida transitoria, y se comunicó con las autoridades de la Unidad de Arresto Domiciliario por Monitoreo Electrónico (UADME), para informar que el dispositivo electrónico colocado en su tobillo, le estaba generando una inflamación y una coloración azulada en su pie.

Horas después, ya de regreso en el Penal 1 de Viedma, insistió con el reclamo y notificó a las autoridades del establecimiento carcelario, pero como no recibió ayuda ni una respuesta adecuada, cerca de las cuatro de la tarde y delante de un oficial del Servicio Penitenciario, se quitó el dispositivo electrónico de la pierna y advirtió su decisión a la UADME y a la Defensoría Pública Oficial de turno.

La situación derivó en la cancelación de los beneficios, pero con el planteo realizado por la defensora oficial Natalia Araya, arrojando luz sobre lo ocurrido, el fiscal Guillermo Lista acompañó la petición defensiva y los jueces resolvieron anular la resolución del Juzgado de Ejecución Penal y permitir que Ossés vuelva a gozar los beneficios que le permite el régimen carcelario, a partir del tiempo que transcurrió desde que está detenido.

“Obviamente no está bien y no es esperable que un interno tome una decisión por cuenta propia mientras se encuentra en cumplimiento de un tratamiento penitenciario, pero tampoco se puede desatender esta versión del propio acusado respecto del padecimiento y la falta de respuesta de los organismos correspondientes: UADME que controlaba el dispositivo y el Penal 1, donde ya había llegado y donde finalmente se quitó el dispositivo delante de un oficial del Servicio Penitenciario Provincial”, dijo el fiscal Guillermo Lista, quien además reclamó un severo llamado de atención a los organismos.

El crimen de Mauricio Cornejo

Héctor Ossés, José Riffo y Javier Marifil se presentaron frente a una sucursal del supermercado Todo de El Bolsón, ubicada en la calle Belgrano al 800. Eran las 22.45 del 19 de diciembre de 2004. Diego Montesino los esperaba al volante de su propio automóvil, un Volkswagen Gol rojo.

Los asaltantes, miembros de la Brigada de Investigaciones de la Policía de Río Negro, aguardaron que la puerta cerrada del comercio se abriera para que pudiera salir uno de los empleados de la carnicería y allí ingresaron portando armas y amenazando a los presentes.

Mauricio Cornejo, un joven agente que cumplía servicios adicionales en el lugar, posiblemente reconoció a los agresores, quienes resolvieron rápidamente la complicación: le efectuaron dos disparos y uno de ellos ingresó en la nuca del agente, ocasionándole la muerte.

Luego del atraco y asesinato, continuaron con su plan, se apoderaron de unos veinticinco mil pesos que nunca aparecieron y escaparon hacia Bariloche. Al hacerlo superaron varios controles policiales valiéndose para ello de distintas artimañas y sus placas de policías.

Solo 24 horas después, Marifil se suicidó, al verse acorralado, en el baño de la Brigada de Investigaciones de Bariloche, dejando algunos indicios de que estaba involucrado e involucrando a sus “compinches” que poco después fueron detenidos y reconocieron su participación en el hecho, aunque adjudicaron el disparo mortal al fallecido Marifil.

Diego Montesino, José Riffo y Héctor Ossés fueron condenados a la pena de prisión perpetua.

Fuente: El Cordillerano.