
Una de las referentes de la Asociación Civil ADIVI atraviesa un proceso judicial en el que se cuestiona su discapacidad visual. “Lo grave es que ante la justicia se me trate de mentirosa”, denunció.
Analía Romero, mujer ciega, maratonista y referente de la Asociación Civil Amigos con Discapacidad Visual (ADIVI), enfrenta un juicio por desalojo que, según denuncia, expone profundos prejuicios sobre la discapacidad. En diálogo con este medio, relató: “Las personas con discapacidad tenemos que lidiar con muchas dificultades, pero lidiar con el prejuicio es lo más complicado, porque que te acusen de que ‘me hago la que no veo’”.
El conflicto legal surge a partir de que la parte demandante alegó que, al verla usar un teléfono celular, eso sería prueba de que no atraviesa una ceguera real. Romero explicó: “En los ojos no se me ve nada, ni huecos ni blancos, pero no tengo retina, se me deterioró por completo”. Y agregó: “Los teléfonos tienen un lector de pantalla, que nos facilita la comprensión y el uso del teléfono, como persona ciega no tenemos nada más que explicar”.
Desde su experiencia diaria, remarcó que quienes la conocen pueden confirmar su condición: “Cualquiera que me conoce o ha visto sabe que no veo, cuánta gente me ayuda a cruzar la calle, esquivar canteros, saltar charcos…”. Sin embargo, en el expediente judicial, el uso de tecnología accesible fue interpretado como indicio de simulación.
El prejuicio en el centro de la causa

Romero calificó como grave el tratamiento que recibió en sede judicial. “Lo grave es que ante la justicia se me trate de mentirosa en un tema como es la discapacidad, y que figure en un expediente el prejuicio de un abogado, es indignante, aunque yo trate de capitalizar el hecho para contarle a la gente qué es la discapacidad, cómo relacionarse con quienes somos ciegos”, expresó.
Sus abogadas, según contó, están trabajando en una recusación ante los dichos presentados por la parte demandante. “Mis abogadas están presentando una recusación, y aguardando respuestas al respecto, porque esto se trata de un juicio por desalojo no de si soy o no soy ciega”, aclaró.
Romero participa activamente en actividades deportivas y se ha convertido en una figura visible dentro del activismo por los derechos de personas con discapacidad visual. Desde ADIVI impulsan espacios de formación y sensibilización.
Capacitación y propuesta ante el desconocimiento
Frente a lo que define como una falta de información social y judicial sobre la discapacidad, Romero hizo un llamado al diálogo. “Mi reflexión es que dejemos los prejuicios de lado, que no utilicemos algo tan bajo para dañar, desde ADIVI y mi persona ofrecemos capacitaciones, estamos disponibles para realizar encuentros sobre el tema y sobre la accesibilidad”, señaló.
El caso de Analía Romero pone en evidencia la necesidad de una mayor formación en perspectiva de discapacidad dentro del sistema judicial. Mientras el proceso continúa, desde ADIVI refuerzan su compromiso con la educación y concientización en accesibilidad e inclusión.

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