
El operativo se desarrolla en sectores estratégicos de Ushuaia tras el brote de hantavirus detectado en un crucero. Científicos del Malbrán buscan identificar las especies de roedores vinculadas a la transmisión de la enfermedad.
Un equipo de científicos del Malbrán y especialistas de la Dirección General de Epidemiología y Salud Ambiental de Tierra del Fuego comenzó en Ushuaia un operativo de captura de roedores para avanzar en la investigación epidemiológica del brote de hantavirus detectado en un crucero. Las tareas se concentran en áreas definidas bajo criterios ecoepidemiológicos para identificar las especies transmisoras presentes en la región.
Las tareas de campo comenzaron esta semana en sectores seleccionados bajo criterios ecoepidemiológicos con el objetivo de identificar las especies transmisoras presentes en la región.
Captura de roedores en zonas estratégicas de Ushuaia
Los trabajos de vigilancia ambiental se desarrollan en áreas específicas definidas según las características ambientales y los hábitos de las especies de interés sanitario, entre ellas Oligoryzomys longicaudatus, Abrothrix hirta y Abrothrix olivacea.
Estas especies están vinculadas a la transmisión del hantavirus en entornos naturales del sur argentino. Para reducir riesgos a la población, los especialistas priorizan sectores con baja circulación de personas.
El procedimiento incluye recorridas de reconocimiento y la colocación diurna de trampas Sherman con cebos específicos. Los dispositivos permanecen activos durante la noche debido a los hábitos nocturnos de estos pequeños mamíferos.
Protocolos de bioseguridad durante la investigación
Al amanecer, los equipos realizan el relevamiento de los puntos de captura y trasladan los ejemplares obtenidos a un laboratorio de campaña acondicionado bajo protocolos de bioseguridad.
En ese espacio se desarrollan tareas de identificación taxonómica y toma de muestras de sangre y tejidos de los animales capturados para avanzar con la investigación epidemiológica.
Para disminuir riesgos de exposición, el personal científico utiliza equipos de protección de alta complejidad, entre ellos mamelucos descartables, ropa de campo específica, guantes, protección ocular y mascarillas de alta eficiencia.
También emplean equipos de presión positiva y sistemas de respiración autónoma. Una vez finalizadas las jornadas de captura de roedores, se retiran las trampas del terreno y se realiza la descontaminación del instrumental utilizado.
Foto ilustrativa.

Sé el primero en comentar