El oficialismo comenzó a observar cambios en el comportamiento de sus aliados en el Congreso y analiza el impacto del escenario electoral. La Casa Rosada apuesta a que la recuperación económica llegue a los bolsillos antes de 2027.

El Gobierno de Javier Milei comenzó a monitorear el impacto del escenario electoral sobre los acuerdos que sostiene en el Congreso. En la Casa Rosada advierten un “adelantamiento de los tiempos electorales” y observan que los intereses provinciales empiezan a tener mayor peso en las decisiones legislativas.
La apuesta del oficialismo está puesta, en paralelo, en la recuperación económica. Una fuente oficial reconoció que el repunte todavía tiene un impacto limitado y sostuvo: “Todos queremos que la micro active más rápido, pero a fin de año vamos a vivir otro clima. Ahora, la recuperación es casi imperceptible”. Según esa proyección, el nivel de actividad alcanzaría un crecimiento del 4% mensual hacia diciembre.
El Gobierno considera que el resultado económico será determinante para las posibilidades de reelección de Milei. En ese sentido, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un programa destinado a estimular el mercado de créditos hipotecarios, mientras que la Secretaría de Trabajo evalúa impulsar un salario mínimo garantizado superior al millón de pesos durante las negociaciones de convenios colectivos.
El propio Presidente, sin embargo, mantiene como límite la defensa de su programa. En la última semana reiteró que “no va a traicionar sus ideas en pos del resultado electoral”. En el oficialismo, un integrante del Gabinete resumió la expectativa: “Si nos va bien, reelegimos. Si nos va mal, listo. Si logramos generar expectativas, la economía mejora y los proyectos dan sus frutos, vamos a andar bien”.
Las primeras señales electorales en el Congreso
En las últimas sesiones, algunos integrantes de la mesa política oficialista detectaron que los intereses provinciales comenzaron a incorporarse a las discusiones legislativas. Una de las situaciones observadas ocurrió durante la sesión en la que Diputados aprobó cambios en la Carta Orgánica del Banco Central y la Ley de Inocencia Fiscal II.
La oposición, además, consiguió instalar temas propios en la agenda parlamentaria y alcanzó 133 votos. Algunos sectores del oficialismo interpretaron ese resultado como una señal vinculada al comienzo del proceso electoral. “Algunos players se montan sobre jugadas audaces como la del jueves para después sentarse a negociar”, expresó un integrante de la mesa política.
Otro dirigente oficialista describió la situación como una primera advertencia: “Es una alerta. No preocupa, pero sí nos levanta una leve alarma. Es parte del comienzo del proceso preelectoral”. La lectura surgió antes de la sesión prevista para el 9 de septiembre, en la que la oposición buscará debatir la emergencia en discapacidad y el endeudamiento familiar.
Desde otros sectores de La Libertad Avanza relativizaron el resultado y consideraron que la discusión sobre la mora facilitó la votación. Un diputado libertario sostuvo: “Era la votación más fácil que tenían, había muy poco costo. Eso no significa que esos 133 vayan a sentarse para dar quórum porque más que el problema es la solución”. Otro integrante del bloque fue más directo: “Es gratis votar a favor de habilitar la discusión de algo que sabés que no va a ser habilitado. Quedás bien cuando te vayan a putear”.
Las dudas sobre el Senado y los acuerdos con gobernadores
En el Senado aparecen otras dudas. Algunos dirigentes libertarios hablan de un “cuello de botella” y ponen bajo análisis la permanencia del bloque de 44 integrantes, después del desprendimiento de los legisladores santacruceños. En ese contexto, también observan el posicionamiento de José María Carambia, quien tomó distancia mientras busca posicionarse para la gobernación de Santa Cruz.
Desde el entorno de Patricia Bullrich, en cambio, sostienen que la dinámica electoral todavía no afecta el funcionamiento de la Cámara Alta. “Por ahora no afecta en nada”, señalaron. En Casa Rosada calculan que los 21 senadores propios, junto con los 10 radicales, los tres del PRO y las fuerzas provinciales aliadas, permiten sostener una mayoría hasta fin de año.
El principal desafío será la reforma electoral, que podría discutirse en octubre y requerirá profundizar las conversaciones con los gobernadores. Bullrich anticipó que el debate se retomará durante las próximas semanas y dejó abierta la posibilidad de suspender o eliminar las PASO. “Lo que no queremos es que se acorte cuatro meses el Gobierno, el año que viene está casi perdido”, argumentó.
En paralelo, Diego Santilli mantuvo reuniones con Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Rogelio Frigerio para abordar las problemáticas provinciales, las proyecciones electorales en cada territorio y la reforma. La mesa técnica entre el PRO y La Libertad Avanza también repasó los 17 distritos donde buscan cerrar acuerdos, mientras la negociación generó cuestionamientos dentro de sectores de la militancia digital vinculados a Santiago Caputo.
El desafío para el Gobierno será sostener el rumbo económico mientras avanza con los acuerdos electorales y legislativos. La expectativa oficial es que la recuperación tenga impacto en los ingresos antes de que la competencia electoral modifique con mayor fuerza el escenario del Congreso. En ese marco, la economía y las elecciones comenzaron a avanzar en paralelo.

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