Daniel Cornelio, sargento ayudante de la Comisaría de El Maitén, integró la primera cohorte de la Diplomatura en Suicidología de la Policía del Chubut y destacó la importancia de contar con herramientas para acompañar a compañeros, jóvenes y familias.

La Policía del Chubut informó que se convirtió en la primera fuerza policial del país en otorgar una formación específica en prevención del suicidio a integrantes de su personal. La primera cohorte de la Diplomatura en Suicidología estuvo integrada por 50 efectivos, quienes completaron seis meses de capacitación.
Entre ellos estuvo Daniel Cornelio, sargento ayudante de la Comisaría de El Maitén, quien recibió la formación después de que su jefe lo propusiera para participar. La iniciativa fue elaborada y presentada por el Área Equipo Técnico Interdisciplinario, dependiente de la Dirección de Acción Social, junto con el Área de Formación Continua de la Dirección de Formación y Capacitación Policial.
Cornelio contó que ya había realizado capacitaciones vinculadas a la temática, pero que nunca había tenido la posibilidad de cursar una diplomatura. “Me costó mucho, no voy a decir que no, porque hace rato no agarraba libros ni nada, ni leía, pero siempre sumando las herramientas que fueron fundamentales”, explicó durante una entrevista.
El efectivo señaló que los conocimientos adquiridos tienen aplicación tanto dentro como fuera de la institución. Además de su trabajo en la comisaría, participa en actividades deportivas con chicos adolescentes y preadolescentes de El Maitén. “Gracias a la diplomatura uno suma herramientas tanto en la vida cotidiana como en el trabajo mismo”, sostuvo.
La prevención del suicidio y el rol de quienes acompañan
La prevención del suicidio constituye una prioridad de salud pública y requiere la participación de instituciones, equipos profesionales y comunidad. Según las Estadísticas Vitales 2023 de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud, ese año se registraron 3.488 muertes por suicidio en Argentina.
Cornelio explicó que la capacitación también le permitió prestar atención a señales que antes podían pasar inadvertidas. “Muchas veces uno no presta atención a ciertos factores que un chico pueda llegar a tener. Cuesta mucho entonces tener una herramienta de este estilo, por lo menos uno puede llegar a tomar una cierta alarma con un chico, una persona, y eso ayuda un montón”, afirmó.

Para el sargento ayudante, uno de los objetivos es que la temática deje de ser un asunto del que cuesta hablar. “La sociedad hoy por hoy es muy tabú hablar del suicidio, tanto en la escuela como en la vida cotidiana, en la casa misma”, señaló.
La experiencia también permitió abordar situaciones particulares del trabajo policial. Cornelio explicó que quienes integran las fuerzas tienen permanentemente un arma a disposición, por lo que consideró necesario contar con herramientas específicas para intervenir ante situaciones de crisis y acompañar a quienes atraviesan problemas vinculados con su salud mental.
Salud mental, verticalismo y acompañamiento dentro de la Policía
Durante la diplomatura, según relató Cornelio, también se trabajó sobre las características de las estructuras policiales y la dificultad que puede existir para expresar situaciones personales. “Muchas veces pasa eso, que el policía desborda por la situación económica, por problemas familiares, por separaciones, por un montón de cosas y para no demostrar el dolor que siente dentro”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que uno de los aspectos abordados fue el verticalismo dentro de las fuerzas y la idea de que un integrante de la Policía debe sostener una determinada imagen frente a sus compañeros o superiores. “Siempre hablando mal y pronto es como que el policía no puede llorar, no puede sentir, tiene que ser policía y no puede tener sentimientos”, expresó.
Cornelio también planteó la necesidad de facilitar el acceso a profesionales de la salud mental. Según su experiencia, cuando un policía atraviesa una situación de este tipo puede encontrarse con dificultades para acceder a una atención psicológica y con consecuencias laborales cuando se toman medidas preventivas.
La propuesta que surgió de la capacitación apunta a ampliar las herramientas disponibles para todo el personal. “Por qué no hacerla para el policía en general, no sé si seis meses o ocho meses lo que tuvimos, por ahí una mirada más corta; hacerle saber al policía los principios de lo que es la salud mental”, planteó Cornelio.
Una red de contención para los compañeros
El sargento ayudante explicó que la diplomatura también permitió generar vínculos con integrantes del Equipo Técnico Interdisciplinario de la provincia, entre ellos psicólogos, abogados y personal que trabaja en servicios sociales. “Uno crea una red de contención tanto con el equipo técnico interdisciplinario que hay en la provincia”, señaló.
Para Cornelio, el acompañamiento puede comenzar con acciones sencillas dentro de una comisaría. “Decirle solamente cómo está, si lo ves mal, mirarlo, acercarte, tener un poquito de empatía con el otro en el momento que está mal”, sostuvo.

En esa línea, remarcó la importancia de que un compañero pueda sentirse acompañado para pedir ayuda. “Que ellos se sientan un poquito contenidos con solamente una palabra o solamente un abrazo”, expresó, y agregó que también es necesario buscar la manera de que la persona pueda acceder a asistencia psicológica.
La primera cohorte dejó incorporada una red interna de agentes con formación específica para acompañar, orientar y canalizar situaciones que requieran intervención profesional. Desde la institución indicaron que la experiencia permitirá consolidar protocolos de actuación y profundizar las acciones de capacitación destinadas al bienestar y al cuidado del personal policial.
“Que se hable un poco más, que no se silencie”
Cornelio planteó además que los conocimientos adquiridos deberían llegar a quienes ingresan a la fuerza. “Lo que uno quiere es implementárselo a los chicos nuevos que entran, para que ellos tengan un pantallazo de qué hacer y lo que no tienen que hacer”, explicó.
El objetivo, según describió, es contar con herramientas para intervenir desde el primer momento ante una situación de crisis. “Ya tener una herramienta de cómo hablar, de cómo mirarlo, de cómo decir las primeras palabras, de cómo intervenir en primera instancia, es un montón”, afirmó.
Hacia el final de la entrevista, el sargento ayudante destacó también el marco legal vinculado con la salud mental y la prevención del suicidio. Mencionó la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 y la Ley Nacional de Prevención del Suicidio 27.130, y planteó la necesidad de trabajar sobre la temática durante todo el año.
“Uno quiere que se hable un poco más, que no se silencie, que se haga visible y que no sea tan tabú”, sostuvo Cornelio. Y resumió el propósito de la capacitación en una idea: “Que el suicidio empiece a ponerse en palabras para que no sea algo oculto bajo la alfombra”.

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