
La represión a jubilados y manifestantes frente al Congreso dejó heridos, detenidos y denuncias de infiltrados, mientras que, dentro del recinto, legisladores se trenzaron a golpes en una jornada caótica marcada por la violencia y las tensiones políticas.
Una masiva movilización de jubilados frente al Congreso, acompañada por hinchas de fútbol, fue reprimida brutalmente por efectivos de la Policía Federal, Prefectura y Gendarmería. El saldo fue de al menos 20 manifestantes heridos, entre ellos un fotógrafo en estado grave por un disparo policial, 114 detenidos y denuncias de palazos a jubilados. Mientras tanto, en el recinto, los diputados protagonizaron una pelea física en medio de un debate caliente sobre el criptogate y otros proyectos.
La protesta exigía una mejora en los haberes jubilatorios y la extensión de la moratoria previsional, pero se tornó violenta cuando las fuerzas de seguridad, con órdenes del Gobierno nacional, intervinieron con dureza. Entre los heridos destaca un fotógrafo freelance, incorrectamente señalado como “manifestante kirchnerista” por las autoridades. Cacerolazos en distintos puntos, incluso en Plaza de Mayo, repudiaron el operativo. Por otra parte, una jueza ordenó la liberación de los detenidos, considerando su derecho a protestar.
El Gobierno afirmó haber incautado armas y señaló la presencia de barrabravas entre los manifestantes, aunque videos sugieren que podrían haber sido plantadas. También se denunció la detención arbitraria de figuras como el padre Paco Olveira.
Dentro del Congreso, las tensiones no fueron menores: la discusión estalló cuando Lisandro Almirón (La Libertad Avanza) reprochó al MID su apoyo a investigar el criptogate, un caso de presunta malversación vinculada a la criptomoneda $Libra. La pelea involucró al bloque oficialista, mientras que el presidente de la Cámara, Martín Menem, aprovechó el tumulto para finalizar la sesión antes de que se discutieran puntos polémicos, como las facultades delegadas a Javier Milei.

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