Francisco y su exilio perpetuo: por qué el Papa nunca volvió a la Argentina

El Papa Francisco siempre quiso volver a su país natal, pero desde el comienzo de su pontificado supo que su vuelta se transformaría en un hecho político y no quiso ser utilizado como un trofeo político.

Jorge Bergoglio supone desde hace tiempo que su regreso a la Argentina sería imposible. Aunque la nostalgia lo empujaba a soñar con las calles de Buenos Aires y la cercanía con los sectores más vulnerables, el Papa entendió que su vuelta se transformaría en un hecho político. “Sería un trofeo político de la Casa Rosada, si la providencia lo llevaba hasta la Plaza de Mayo”, señala el relato.

Acorralado por ese dilema, Francisco eligió responder con el corazón y actuar con lógica jesuita, incluso cuando su viaje a la Argentina se daba por hecho en los círculos políticos más cercanos al poder. En su interior, asumía que moriría lejos de su país natal.

Con Cristina Fernández de Kirchner, el vínculo era complejo. “Tuvo una relación personal y política en zigzag”, se describe. No olvidó que Néstor Kirchner operó para bloquear su llegada al papado tras la muerte de Juan Pablo II. A pesar de eso, acompañó a CFK en momentos críticos: durante su operación en la Fundación Favaloro y tras el intento de magnicidio en 2022.

Decisiones en Santa Marta

Francisco la recibió en varias ocasiones, tanto en audiencias oficiales como en encuentros informales. “Siempre la escuchó y la contuvo”, se indica. Pero desde que fue elegido Papa tomó una decisión política: no volvería al país mientras Cristina ocupase la presidencia. Esa determinación fue su modo de expresar rechazo a la lógica de poder de la exmandataria.

Tiempo después, ya en la residencia de Santa Marta, el Sumo Pontífice demostró acertada su decisión. Intentó mediar durante el traspaso entre CFK y Mauricio Macri, pero no logró evitar una crisis institucional. “Fracasó en su intento por la intransigencia de CFK”, indica el documento.

Con Macri, el vínculo era directamente distante. El entonces presidente no cumplió promesas realizadas cuando era jefe de Gobierno porteño. Desde entonces, la relación se volvió meramente protocolar.

Un viaje que nunca fue

La primera audiencia entre ambos en Roma duró apenas 22 minutos. “Fue fría y lejana”. Francisco no compartía su visión política y cuestionaba la orientación del gobierno de Cambiemos. Por eso, más allá de lo que se decía en la Casa Rosada, el Papa descartó visitar Argentina durante la presidencia de Macri.

El contexto pareció más favorable durante la gestión de Alberto Fernández. Había un vínculo personal y conocimiento mutuo. Sin embargo, esa confianza se quebró cuando el presidente impulsó la legalización del aborto. “Francisco nunca lo exoneró”, se afirma con claridad.

El daño no fue solo personal. En el Vaticano, el Sumo Pontífice enfrentaba tensiones internas y su influencia sufrió un golpe, justo cuando intentaba promover reformas dentro de la Iglesia.

La relación con Milei

Durante la campaña presidencial de 2023, Javier Milei lanzó críticas públicas contra Francisco. La respuesta del Papa fue medida: “preguntar quién era y cómo pensaba de verdad”. Fue recién después de la victoria de Milei sobre Sergio Massa que se abrió el diálogo.

El acercamiento se dio tras la canonización de Mamá Antula. En esa ocasión, Francisco rompió el protocolo y fue espontáneo en San Pedro. “Milei apreció ese gesto inesperado”, se detalla. En la audiencia formal del día siguiente, el presidente argentino se mostró auténtico y el Papa lo escuchó con atención.

Al igual que con sus antecesores, Francisco evitó confirmar su regreso al país. Aunque se habló de una gira en 2023 que incluiría a la Argentina y Uruguay, nunca confirmó ni negó esa posibilidad.

Entre la salud y la política

Francisco ya sabía que no volvería. Las condiciones políticas y su estado de salud lo llevaron a aceptar un exilio definitivo. “La política doméstica y su salud sentenciaron su exilio perpetuo”, concluye el relato que reconstruye la decisión del Sumo Pontífice.

El Papa que nació en Flores, soñó con volver a caminar las calles de su ciudad. Pero eligió priorizar la estabilidad institucional y su papel dentro del Vaticano. Su regreso a la Argentina quedó archivado como una posibilidad que nunca se concretó.

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