
La temporada de reducción de combustible vegetal arrancó con fuerza en la Comarca Andina. Desde SPLIF El Bolsón destacan el compromiso creciente de vecinos y vecinas para preparar viviendas más seguras en zonas de interfase y evitar catástrofes como las que se han vivido en los últimos veranos.
La época de frio ya se siente en la Comarca Andina, y con ella llegó también la temporada de quemas controladas. Desde el 20 de abril, el SPLIF El Bolsón ha otorgado más de 950 permisos para tareas de reducción de combustible vegetal, una cifra que refleja no solo la magnitud del trabajo, sino también la conciencia creciente de la población sobre la importancia de prevenir incendios forestales.
Jorge Cuevas, responsable de la base operativa del SPLIF en El Bolsón, dialogó con el programa “Qué Mañana” que se emite por la Radio de la Cordillera 105.5, detallando sobre el avance de esta campaña y el rol clave que tiene la prevención en esta época del año.
“Estamos en plena época de reducción de combustible, que incluye quema, chipeo, traslado y más. Pero sin dudas, la quema controlada es la que concentra mayor actividad. Ya llevamos más de 950 permisos en la comarca, incluyendo El Manso, Foyel y zonas rurales. Eso muestra un compromiso fuerte de la comunidad con el trabajo preventivo”, explicó Cuevas.
Interfase responsable: una meta comunitaria
El concepto de “interfase responsable” —las zonas donde las viviendas conviven con el bosque nativo— se ha vuelto central en la estrategia de prevención. La memoria colectiva todavía guarda el doloroso recuerdo de los incendios de los últimos años que arrasaron cientos de hogares en Las Golondrinas, Epuyén y Mallín Ahogado.
“El click se dio con el incendio de 2021 de Las Golondrinas. La gente entendió que vivir en el bosque implica tomar medidas concretas: limpieza de terrenos, poda, líneas eléctricas seguras, reservas de agua. Todo eso se trabaja de abril a noviembre para llegar mejor preparados al verano”, remarcó Cuevas.
El trabajo silencioso de los brigadistas en temporada baja
Más allá del combate directo al fuego durante el verano, el SPLIF realiza un trabajo silencioso pero constante durante todo el año. A través de su área técnica y operativa, el equipo brinda charlas educativas, asesoramiento a pobladores rurales y capacitaciones en prevención de incendios.
“Hay un equipo hermoso que recorre escuelas, comercios, áreas rurales y zonas de interfase. Cubrimos donde falta información, brindamos herramientas y priorizamos zonas de riesgo. Es un trabajo integral que no se ve tanto como el del verano, pero que es igual de importante”, señaló Cuevas.
Zonas críticas y desafíos post incendio
Una de las principales preocupaciones es la gran cantidad de material combustible acumulado en zonas afectadas por incendios anteriores, como Mallín Ahogado. Las cuadrillas ya están trabajando allí junto a Vialidad Provincial y otros organismos para reducir esos riesgos.
“En Mallín Ahogado, por ejemplo, quedó muchísimo combustible disponible para un nuevo incendio. Por eso estamos limpiando callejones, caminos, banquinas, y marcando lugares donde no debe quedar material hasta la primavera. Todo eso lo estamos preparando para agosto y septiembre”, anticipó Cuevas.
Una comunidad en movimiento
La experiencia de los últimos años dejó en claro que la prevención no es opcional, y que el esfuerzo comunitario es clave para enfrentar una temporada de incendios cada vez más intensa.
Desde SPLIF, el mensaje es claro: la seguridad de nuestras casas empieza mucho antes del fuego.
“Reducir combustible hoy es ganar tiempo y seguridad mañana. La comunidad lo está entendiendo, y eso nos permite trabajar con más impacto cada año.”

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