Se cumplen 14 años de la erupción del Volcán Puyehue: el día que la ceniza paralizó a la Patagonia

Este miércoles se cumplen 14 años de uno de los eventos naturales más impactantes que vivió la Patagonia en las últimas décadas: la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, ocurrido el 4 de junio de 2011. Aquel sábado, el cielo se oscureció repentinamente, la tierra tembló, y una columna de ceniza de más de 10 kilómetros de altura comenzó a cubrir el sur argentino, marcando un antes y un después para miles de personas.

Villa La Angostura fue una de las localidades más afectadas. El viento arrastró toneladas de ceniza volcánica directamente sobre este pueblo cordillerano, cubriendo casas, calles, techos y vehículos. La actividad económica se paralizó casi por completo: el turismo, principal fuente de ingresos, colapsó; el aeropuerto más cercano cerró por tiempo indefinido; y la población debió adaptarse a vivir entre nubes de polvo volcánico durante semanas.

“Era como estar en medio de una tormenta de arena que no terminaba nunca. No podías abrir las ventanas, no podías salir sin protección. Y el silencio… ese silencio espeso, como si todo estuviera detenido”, recuerda María del Valle, vecina de Villa La Angostura, quien en ese entonces vivía con sus dos hijos pequeños.

En Bariloche, el impacto también fue severo. El aeropuerto internacional permaneció cerrado por más de cinco meses, afectando la conectividad aérea y reduciendo a mínimos históricos la temporada turística invernal. Las postales típicas de cerros nevados se vieron reemplazadas por paisajes grises, cubiertos de polvo volcánico. Las autoridades locales coordinaron tareas de limpieza y contención sanitaria, mientras los barilochenses aprendían a convivir con barbijos, palas y escobas.

“Me acuerdo que teníamos que limpiar los techos todos los días para que no se vinieran abajo. Mucha gente sufrió daños materiales importantes, pero, sobre todo, fue un golpe emocional. Nunca pensamos vivir algo así tan cerca”, comparte Raúl Contreras, guía de montaña en Bariloche.

En El Bolsón, aunque la caída de ceniza fue menor, la interrupción de actividades educativas y la contaminación de fuentes de agua generaron preocupación. La ceniza también afectó huertas y producciones locales, clave en la economía regional.

Desde el ámbito científico, la erupción del Puyehue fue uno de los eventos volcánicos más monitoreados de Sudamérica.

“Fue una erupción de gran escala, con una duración prolongada y un impacto multidimensional. Lo más llamativo fue la forma en que afectó no solo las zonas aledañas, sino también regiones a miles de kilómetros de distancia. Esto nos obligó a repensar los protocolos de emergencia volcánica en Argentina”, explica la vulcanóloga Dra. Natalia Brizzio, del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).

El fenómeno también motivó la creación de nuevas redes de monitoreo binacional entre Argentina y Chile, y generó importantes avances en educación comunitaria sobre riesgos naturales.

“Si hay algo positivo que dejó esa erupción, es que la sociedad se involucró más en comprender su entorno natural. Hoy, muchas escuelas incluyen talleres sobre volcanes y emergencias ambientales, y hay más conciencia ciudadana”, afirma el geólogo Pablo Riquelme, investigador del CONICET.

La nube volcánica cruzó el país, alcanzó incluso la costa atlántica, y provocó cancelaciones de vuelos en Buenos Aires, Montevideo y el sur de Brasil. En la Patagonia, el desastre generó una ola de solidaridad inédita: municipios vecinos, organizaciones civiles y voluntarios trabajaron codo a codo para limpiar calles, repartir agua potable y asistir a las familias damnificadas.

Hoy, la región se ha recuperado, pero la memoria de aquel evento sigue viva. La resiliencia de los pueblos afectados, el aprendizaje en materia de prevención y la fortaleza del entramado social se convirtieron en el legado más valioso.

A 14 años del despertar del Puyehue, la Patagonia recuerda no solo la fuerza de la naturaleza, sino también la capacidad humana para reconstruirse frente a la adversidad.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será objeto de publicidad.


*