
El bienestar digital busca un uso saludable de las tecnologías, promoviendo el equilibrio entre la vida online y offline.
El bienestar digital se refiere al equilibrio entre el uso de tecnologías digitales y el estado emocional, mental y físico de las personas. En un contexto cada vez más conectado, estudiantes y docentes están expuestos a grandes volúmenes de información, estímulos visuales y sonoros, y múltiples aplicaciones digitales.
“En otras palabras: estamos inmersos en un ecosistema de pantallas, múltiples pantallas, ubicuas y omnipresentes, desde los monitores de las computadoras, notebooks y netbooks, pasando por los televisores smart, hasta llegar a las tabletas y smartphones. Esta ‘permanencia’ en pantallas y esta conexión ‘continua’ requieren una gestión equilibrada, un manejo saludable”, explican especialistas en educación digital.
Gestionar el acceso a internet y hacer un uso responsable de las tecnologías implica promover la ética digital, desarrollar una mirada crítica sobre los entornos virtuales, prevenir riesgos a la salud física y mental, proteger los datos personales y cuidar el medio ambiente al usar dispositivos. Además, contribuye a formar ciudadanos digitales competentes y sensibles.
La educación cumple un rol central en este proceso, ya que cuidar la salud digital requiere crear ambientes digitales seguros y positivos en los espacios educativos, preparando a niñas, niños y adolescentes para enfrentar los desafíos de la vida conectada.
Adicción a internet y población vulnerable
La adicción a internet se define como la incapacidad de controlar el impulso de conectarse, afectando el desarrollo personal, las emociones, las capacidades cognitivas y las relaciones interpersonales. Este comportamiento puede convertirse en un obstáculo para cumplir objetivos.
“Este tipo de adicción está cada vez más extendida y es necesario poner en marcha medidas que ayuden a las personas a recuperar sus vidas”, señalan especialistas en bienestar digital. Las aplicaciones más vinculadas a la adicción son redes sociales, plataformas de citas, juegos de apuestas y compras online.
Existen tres motivos principales para desarrollar esta dependencia: la obsesión por estar en línea, dificultades para relacionarse socialmente fuera del mundo digital y falta de autocontrol para desconectarse. Los adolescentes son los más afectados, junto a personas con problemas de socialización, ansiedad, depresión o adicciones previas.
Los primeros en detectar la ciberdependencia suelen ser docentes y familiares, quienes observan síntomas como síndrome de alienación, phubbing, textofrenia, nomofobia, vamping, taxiedad y el síndrome del mensaje múltiple.

Estrategias para fomentar el bienestar digital
Abordar la adicción a internet implica fomentar un uso reflexivo y equilibrado de los dispositivos. Entre las medidas recomendadas se encuentran ser conscientes del tiempo de conexión, establecer límites en redes sociales y gestionar notificaciones para reducir distracciones.
También se aconseja planificar desconexiones digitales, dormir sin el celular en la habitación, aprovechar los encuentros familiares para compartir sin dispositivos, y promover el ejercicio físico y las relaciones presenciales.
Otra estrategia clave es elaborar listas de actividades que no requieran el uso de internet, involucrar a la familia en la detección y tratamiento del problema, y consultar con profesionales especializados en adicciones digitales.
“El uso balanceado de los dispositivos y plataformas es la mejor manera de evitar las dependencias digitales”, concluyen los especialistas en bienestar digital.

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