
La Justicia de Río Negro avanza con medidas que apuntan al estilo de vida de quienes no cumplen con la cuota alimentaria, priorizando los derechos de niños y niñas.
La jueza de familia de Cipolletti, Marissa Palacios, decidió implementar nuevas medidas contra deudores alimentarios que incumplen con la cuota de sus hijos. La iniciativa surge ante la dificultad de aplicar embargos tradicionales en casos donde no existen sueldos en blanco.
Desde el juzgado, explicaron que la estrategia apunta directamente al estilo de vida de los incumplidores, con el objetivo de generar presión para que regularicen su situación. Las sanciones incluyen restricciones en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
Entre las medidas dispuestas, se encuentra la prohibición de ingresar a boliches, casinos y estadios de fútbol, así como también la imposibilidad de renovar el carnet de conducir. El enfoque busca limitar beneficios personales hasta que se cumpla con la obligación alimentaria.
La magistrada definió este esquema como una forma de priorizar los derechos de los niños por encima de cualquier actividad recreativa de los adultos involucrados.
Restricciones para garantizar el cumplimiento
Según detallaron desde el juzgado, estas medidas buscan impactar en la vida diaria de quienes no cumplen con la cuota. En ese sentido, señalaron que se trata de herramientas que generan consecuencias visibles.
“Estas medidas incómodas son una herramienta efectiva para visibilizar la responsabilidad compartida y garantizar que el bienestar de los menores no quede en segundo plano”, explicaron desde el juzgado.
El planteo apunta a reforzar la idea de que el incumplimiento no puede sostenerse sin consecuencias, especialmente cuando afecta directamente a niños y niñas.
En esa línea, la Justicia remarca que el objetivo central es asegurar el cumplimiento de la cuota alimentaria, aun en contextos donde no se pueden aplicar mecanismos tradicionales.
La presión social como herramienta judicial
El criterio adoptado por la jueza busca que las restricciones funcionen como un incentivo concreto para el pago de la deuda. Al limitar el acceso a espacios de ocio, se apunta a generar un cambio de conducta.
Desde el juzgado sostienen que si no existen recursos para cubrir la alimentación y crianza, tampoco debería haberlos para el entretenimiento personal.
De este modo, la Justicia de Cipolletti refuerza un esquema que coloca en primer plano el cumplimiento de las obligaciones parentales, con medidas que afectan directamente la vida cotidiana de los deudores.

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