
Una agente de la Policía de Río Negro recibió una condena de seis meses de prisión en suspenso por el uso de certificados médicos falsos para justificar una licencia. La médica cuya firma figuraba en los documentos negó haberlos emitido.
Una agente de la Policía de Río Negro que prestaba funciones en la comisaría Segunda de Bariloche fue condenada a seis meses de prisión en suspenso por el delito de uso de documento falso privado, luego de comprobarse que presentó dos certificados médicos falsos para justificar una licencia por razones de salud.
El fallo fue dictado el mes pasado por el juez Sergio Pichetto, quien resolvió aplicar la pena mínima prevista para ese delito. Además, se apartó del planteo realizado tanto por la fiscalía como por la defensa, que habían solicitado una condena de un año al considerar la figura de uso de documento falso público.
El caso se conoció mientras el Gobierno de Río Negro desarrolla una campaña para detectar y denunciar irregularidades vinculadas con las licencias médicas en la administración pública, con investigaciones que alcanzan tanto a profesionales de la salud como a empleados estatales.
La investigación determinó que los hechos ocurrieron entre abril y mayo de 2024. La mujer se encontraba de licencia anual ordinaria cuando el 28 de abril informó telefónicamente que interrumpía sus vacaciones por un problema de salud.
Cómo fueron presentados los certificados médicos
Al día siguiente entregó dos certificados a otro efectivo policial para que los llevara a la comisaría. Uno indicaba cinco días de reposo por una contractura cervical severa desde el 29 de abril y el otro, fechado el 6 de mayo, extendía otros cinco días por una faringitis aguda con tratamiento farmacológico.
Ambos documentos tenían membrete del hospital zonal de Bariloche y la firma y sello de la médica clínica Karina Rodríguez. Durante el juicio, la profesional negó haber confeccionado esos certificados. “Nunca había firmado esos certificados, no conocía a la mujer bajo proceso y tampoco trabajó jamás en el hospital”, declaró Rodríguez durante el debate.
El abogado defensor, Diego Navarro, sostuvo que la imputada no tenía necesidad de falsificar certificados porque ya se encontraba de vacaciones. También afirmó que, en el momento en que supuestamente entregó la documentación, la mujer estaba en la terminal de ómnibus junto a una amiga para viajar al día siguiente a San Juan.
El juez rechazó la versión de la defensa
Durante su declaración, la acusada afirmó que había sido víctima de acoso laboral por parte del compañero que recibió los certificados y aseguró que esa persona organizó la maniobra para perjudicarla.
Sin embargo, el juez consideró acreditada la teoría presentada por la fiscal Silvia Paolini y concluyó que el efectivo policial recibió los certificados entregados por la imputada y luego demoró su presentación en la comisaría.
La defensa también pidió la absolución al sostener que el policía que declaró como testigo “mintió” sobre su intervención y recordó que la mujer ya había sido sancionada administrativamente con 15 días de suspensión y la correspondiente quita salarial. El magistrado tuvo en cuenta ese antecedente, pero igualmente resolvió condenarla por el delito investigado.
Además, Sergio Pichetto rechazó aplicar una pena accesoria de inhabilitación para ejercer funciones policiales, pese a que había sido solicitada tanto por la fiscalía como por la defensa. En el fallo sostuvo que “la sola condición de empleada policial de la acusada convierte todos sus actos en ‘abuso de las funciones de su cargo’, como exige el Código Procesal Penal” era una interpretación errónea y remarcó que “el abuso de funciones no fue probado en debate” y que la inhabilitación “no es un anexo automático”.

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