El hallazgo se produjo el 12 de octubre en la costa de Chubut, en una temporada marcada por una cantidad inusualmente elevada de ballenatos muertos. Investigadores y autoridades buscan determinar cuántos ejemplares murieron y qué factores podrían explicar el fenómeno.

El hallazgo de dos ballenas muertas en la costa de Puerto Madryn, el 12 de octubre, volvió a poner el foco sobre la mortandad de estos animales en Chubut. Desde septiembre, la aparición de cadáveres en distintos sectores de la costa genera preocupación y motivó nuevos relevamientos.
Durante la temporada 2026, las costas chubutenses registraron una cantidad inusualmente elevada de ballenatos de ballena franca austral muertos. Ante esta situación, investigadores y autoridades llevan adelante tareas para establecer el número de ejemplares fallecidos e identificar los posibles factores asociados.
Además de contabilizar las muertes, los equipos científicos buscan determinar cuántos ballenatos nacieron durante esta temporada. Ese dato permitirá calcular qué proporción de las crías murió y evaluar si la situación representa un episodio excepcional o una variación dentro de la dinámica natural de la población.
El relevamiento de ballenas en las costas de Chubut
El 6 de septiembre, investigadores del CESIMAR-CONICET realizaron el primer censo aéreo de la temporada. Durante el relevamiento contabilizaron 1.375 ballenas francas australes, entre ellas 409 crías.
La cifra fue inferior a los 2.110 ejemplares registrados en 2025. Sin embargo, los especialistas advierten que los resultados no pueden compararse de manera aislada, ya que la fecha del censo y la ubicación de los animales dentro de los golfos pueden modificar la cantidad observada.
Por ese motivo, los investigadores necesitan completar los relevamientos y reunir información sobre los nacimientos y las muertes. Con esos datos podrán estimar la proporción de ballenatos fallecidos en relación con el total de crías de la temporada.
Una bacteria, entre las hipótesis que investigan
Una de las líneas de investigación apunta a la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo presente en distintos animales y ambientes marinos que puede provocar enfermedades en cetáceos.
Sin embargo, la presencia de esta bacteria no confirma que sea la causa de las muertes. Los investigadores deben determinar si existe una relación entre el microorganismo y la mortandad registrada durante la temporada 2026.
El análisis también contempla las condiciones ambientales de los golfos Nuevo y San José. El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) considera necesario estudiar tanto los animales muertos como las características del ambiente en el que se produjo el fenómeno.
Mientras continúan los relevamientos, las investigaciones buscan establecer la magnitud de la mortandad y determinar qué factores podrían estar relacionados con la cantidad de ballenatos muertos registrados en las costas de Chubut.

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