Las viviendas alojan de manera permanente a tres adultos mayores de la localidad. Agustina Azocar, encargada de la coordinación, explicó cómo se evalúan los ingresos y qué actividades se desarrollan para acompañar a los residentes.

Las casas tuteladas para adultos mayores de El Hoyo alojan actualmente a tres residentes de la localidad. El dispositivo depende del área de Desarrollo Social y cuenta con cuidadoras, espacios equipados y actividades destinadas a acompañar las necesidades de quienes viven allí.
Agustina Azocar, encargada de coordinar las viviendas, explicó que una de las particularidades del servicio es que los residentes permanecen de manera permanente y presentan distintas patologías que requieren atención y acompañamiento.
“Nuestra particularidad es que tenemos a residentes con diferentes patologías que no son las ideales, que por ahí podés encontrar en otras partes”, señaló Azocar durante una entrevista al aire de FM de la Cordillera. Las casas están ubicadas en el centro de El Hoyo, en la misma manzana que el centro de mayores y el espacio donde funciona el centro de día. Según detalló la coordinadora, las viviendas cuentan con cocina, dos baños y patio.
Cómo es el acompañamiento de los residentes
Las instalaciones están equipadas para responder a las necesidades de los tres adultos mayores. Uno de ellos dispone de una cama articulada, mientras que el personal de cuidado acompaña a los residentes en sus actividades cotidianas y en los desplazamientos que requieren asistencia. Azocar explicó que algunos residentes tienen dificultades de motricidad y utilizan sillas de ruedas, por lo que las cuidadoras los acompañan para salir al patio y participar de propuestas recreativas.
El espacio exterior también se comparte con el centro de mayores, donde se realizan actividades como juegos de tejo. La coordinadora indicó que las instalaciones permiten desarrollar distintas propuestas de recreación y que se trabaja junto con el municipio para atender las necesidades habitacionales que puedan surgir.

Talleres de psicomotricidad y actividades para adultos mayores
Uno de los proyectos que se lleva adelante es un taller de psicomotricidad, impulsado desde la localidad y aprobado a nivel provincial. La iniciativa comenzó a implementarse hace aproximadamente cuatro meses y se articula con el centro de mayores.
Entre las propuestas se encuentra la estimulación cognitiva, con actividades orientadas a trabajar la memoria. Azocar explicó que la planificación se adapta a las condiciones de los residentes: si un día no pueden realizar un ejercicio específico, se buscan alternativas, como escuchar un cuento y luego representarlo mediante dibujos.
El taller también incluye actividades de motricidad fina, desarrolladas en articulación con profesionales del hospital, además de propuestas vinculadas con la nutrición y la huerta. La coordinadora remarcó que el trabajo requiere ajustar las actividades según las necesidades y la evolución de cada persona.
“Es adaptarnos a las necesidades y a cómo ellos van evolucionando día a día por sus patologías”, expresó Azocar. Además, señaló que en el centro de día se realizan actividades de canto, música y baile, que se complementan con las propuestas destinadas a los residentes.
Cómo se accede a las casas tuteladas de El Hoyo
El ingreso a las casas tuteladas no funciona mediante una inscripción directa. Según explicó Azocar, las situaciones se abordan desde Desarrollo Social en conjunto con otros organismos, cuando se detecta que una persona mayor atraviesa una situación de vulnerabilidad o no cuenta con condiciones habitacionales adecuadas.
A partir de esa detección, el área realiza una evaluación y un seguimiento para determinar si existen las condiciones necesarias para el ingreso. La coordinadora aclaró que también se trabaja con las familias y con los organismos que intervienen en cada caso.
Además, existe un registro de personas mayores con patologías, elaborado en articulación con el hospital y la Policía Comunitaria. Sin embargo, la posibilidad de incorporar nuevos residentes depende de la evaluación de cada situación y de la disponibilidad de espacio.
Azocar explicó que quienes ya viven en las casas lo hacen de forma permanente, por lo que los lugares disponibles pueden estar ocupados. De esta manera, el acceso requiere analizar las necesidades de cada persona y las posibilidades del dispositivo para brindar el acompañamiento correspondiente.

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