La aparición de más de 300 ejemplares jóvenes muertos en las costas de Península Valdés encendió las alertas de los científicos. Una de las hipótesis apunta a una bacteria que podría ser transmitida por las gaviotas cocineras, aunque también analizan el impacto de los cambios en las condiciones del mar.

La aparición de más de 300 crías de ballena franca austral muertas en las costas de Península Valdés, en Chubut, mantiene en alerta a científicos y organizaciones dedicadas a la protección de los animales. Desde junio se registran fallecimientos de ejemplares jóvenes y los investigadores buscan determinar qué provocó esta mortandad.
Cada año, las ballenas francas australes migran hacia las aguas protegidas de Península Valdés para parir y criar a sus crías. En condiciones habituales, entre el 20% y el 30% de los ejemplares recién nacidos no sobrevive. Sin embargo, durante este año la mortalidad registrada supera ampliamente los valores esperados.
La cifra provisional que manejan los especialistas triplica el récord anual documentado hasta ahora. En 2012 habían muerto 113 ejemplares jóvenes, una cantidad que quedó ampliamente superada por los registros actuales.
Ante este escenario, los investigadores enviaron muestras de tejido de algunas de las ballenas fallecidas para realizar análisis. Los estudios detectaron la presencia de Erysipelothrix rhusiopathiae, una bacteria que puede provocar erisipela y, en los cuadros más graves, generar una infección generalizada que daña órganos vitales y puede causar la muerte.
La bacteria y las gaviotas, entre las hipótesis que investigan
Una de las líneas de investigación apunta a las gaviotas cocineras, aves que desde hace décadas picotean el lomo de las ballenas francas australes cuando salen a la superficie para respirar. Los científicos analizan si podrían estar actuando como transmisoras de la bacteria detectada en las muestras.
De todos modos, la presencia del microorganismo no explica por sí sola por qué la mortalidad aumentó de esta manera. Los especialistas también buscan determinar qué factores pudieron favorecer su propagación y hacer que sus efectos fueran más graves durante este año.
En ese sentido, Marcela Uhart, veterinaria del One Health Institute de la Universidad de California, señaló que los cambios en las condiciones marinas podrían tener un papel en este fenómeno. Entre los factores bajo análisis mencionó el aumento de la temperatura del mar, potencialmente relacionado con el cambio climático o con el fenómeno de El Niño.
“Es una tormenta perfecta en la que esta bacteria es lo suficientemente potente como para superar la inmunidad de las crías y causar su muerte. Así que, en la medida de lo posible, intentaremos identificar al menos qué factores pueden estar desencadenando este evento y haciéndolo tan masivo”, explicó Uhart.
La ballena franca austral, una especie protegida en Argentina
La ballena franca austral puede alcanzar unos 17 metros de longitud y pesar cerca de 40 toneladas en su etapa adulta. En Argentina, la especie está protegida bajo la figura de Monumento Natural Nacional desde hace más de 40 años.
Mientras continúa la investigación, los científicos buscan establecer qué combinación de factores provocó la muerte de tantos ejemplares jóvenes en Península Valdés y por qué el fenómeno alcanzó una magnitud que supera los registros anteriores.

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