Adicciones en Argentina: el consumo crece, las respuestas son desiguales y los especialistas advierten sobre un desafío urgente para la salud pública

El alcohol continúa siendo la sustancia de mayor impacto sanitario, mientras aumentan el consumo de psicofármacos, la ludopatía online y la demanda de tratamientos. La realidad atraviesa a todas las provincias, incluida Río Negro, donde la problemática se manifiesta con características propias.

Las adicciones dejaron hace tiempo de ser un problema asociado exclusivamente al consumo de drogas ilegales. Hoy constituyen uno de los principales desafíos para el sistema sanitario argentino, con un escenario que combina un inicio cada vez más temprano en el consumo de sustancias, el crecimiento de las adicciones comportamentales y una capacidad de respuesta desigual según la provincia en la que viva cada persona.

Los datos difundidos por el Observatorio Argentino de Drogas, dependiente de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR), muestran que el alcohol continúa siendo la sustancia de mayor consumo y la que genera el mayor impacto en términos de salud pública. A ello se suma el uso problemático de tabaco, cannabis, psicofármacos sin indicación médica, cocaína y drogas sintéticas, mientras comienza a consolidarse una nueva preocupación: el crecimiento de la ludopatía online entre adolescentes y jóvenes.

Los especialistas coinciden en que la problemática requiere una mirada integral que combine prevención, tratamiento, inclusión social y políticas públicas sostenidas en el tiempo.

Un mapa con realidades diferentes, pero un problema común


Aunque no existe un ranking oficial que determine cuáles son las provincias con mayor consumo problemático, la evidencia disponible muestra que ninguna jurisdicción permanece ajena al fenómeno.

La provincia de Buenos Aires concentra la mayor cantidad de personas en tratamiento debido a su densidad poblacional y a la concentración de dispositivos sanitarios. En Santa Fe, particularmente en Rosario, la problemática se entrecruza con los efectos de la violencia vinculada al narcotráfico.

Córdoba mantiene altos índices de consumo de alcohol entre jóvenes, mientras que Mendoza y San Juan presentan preocupación por el consumo de alcohol y cocaína.

En el norte argentino, especialmente en las provincias del NOA, las dificultades de acceso a los tratamientos y las extensas distancias geográficas agravan un escenario marcado por el consumo de alcohol, pasta base y cocaína.

Por su parte, el NEA enfrenta un desafío adicional debido a la cercanía con pasos fronterizos utilizados por organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.

La realidad en la Patagonia


En la región patagónica, integrada por Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, predominan los consumos de alcohol, cannabis y psicofármacos.

En ciudades intermedias y pequeñas localidades también preocupa el incremento de consumos problemáticos entre adolescentes y jóvenes, muchas veces asociados a situaciones de aislamiento, dificultades económicas, problemas de salud mental y escasa oferta de dispositivos especializados fuera de los principales centros urbanos.

En Río Negro, distintos municipios y organismos provinciales desarrollan acciones preventivas junto a hospitales, escuelas y organizaciones comunitarias, aunque referentes del sector coinciden en señalar que la demanda de atención continúa creciendo.

Las políticas públicas que siguen vigentes
La estrategia nacional continúa apoyándose en la red de atención coordinada por SEDRONAR.

Actualmente funcionan los Dispositivos Territoriales Comunitarios (DTC), las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC), programas de prevención en ámbitos educativos, líneas de orientación y derivación, además de convenios con provincias y municipios para fortalecer los sistemas locales de atención.

A nivel provincial, muchas jurisdicciones complementan estas acciones mediante observatorios propios, centros de día, hospitales especializados y programas de prevención comunitaria.

Qué cambió en los últimos dos años


La reorganización de la administración pública nacional también impactó en las políticas vinculadas a los consumos problemáticos.

Durante los últimos dos años se registró una reducción del financiamiento destinado a algunos programas comunitarios, una reorganización administrativa dentro de SEDRONAR y una mayor descentralización de responsabilidades hacia provincias y municipios.

Si bien no existe un listado oficial de programas eliminados, numerosos proyectos pasaron a depender de acuerdos específicos entre Nación, provincias y gobiernos locales, generando diferencias importantes en la disponibilidad de recursos según cada territorio.

Los datos que más preocupan


Entre los indicadores que hoy encienden las alarmas aparecen varios puntos en común.

El inicio del consumo ocurre cada vez a edades más tempranas; aumenta el uso indebido de psicofármacos; crecen los casos de policonsumo y la demanda de atención en salud mental supera, en muchos lugares, la capacidad instalada del sistema sanitario.

A esto se suma un fenómeno relativamente reciente: la expansión de las apuestas online entre adolescentes, considerada por numerosos especialistas como una nueva forma de adicción que requiere estrategias específicas de prevención y regulación.

Otro aspecto crítico es la desigualdad territorial. Mientras las grandes ciudades concentran la mayor parte de los recursos especializados, numerosas localidades del interior aún presentan dificultades para acceder a tratamientos interdisciplinarios.

Qué proponen los especialistas


Los expertos sostienen que ninguna política aislada alcanza para revertir la problemática.

Entre las principales recomendaciones aparecen el fortalecimiento de la prevención desde los primeros niveles educativos, la ampliación de los dispositivos ambulatorios, la integración entre salud mental y tratamientos por consumo problemático, el acompañamiento a las familias y la capacitación permanente de docentes, equipos de salud, fuerzas de seguridad y organizaciones comunitarias.

También consideran necesario incorporar políticas específicas para abordar las nuevas formas de adicción vinculadas al entorno digital y mejorar los sistemas de información epidemiológica para contar con estadísticas actualizadas que permitan orientar las decisiones públicas.

Un desafío que involucra a toda la sociedad


Las organizaciones que trabajan en prevención coinciden en que el abordaje de las adicciones no puede recaer únicamente sobre el sistema sanitario.

El compromiso del Estado, las escuelas, los municipios, las empresas, las universidades, los clubes deportivos, las iglesias y las organizaciones sociales resulta determinante para construir redes de contención capaces de prevenir, detectar y acompañar los consumos problemáticos.

En un contexto económico y social complejo, especialistas advierten que sostener políticas públicas de largo plazo, garantizar tratamientos accesibles y fortalecer el trabajo territorial serán factores decisivos para enfrentar uno de los mayores desafíos de salud pública que atraviesa hoy la Argentina.

Fuentes: Observatorio Argentino de Drogas (SEDRONAR); Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina; Ministerio de Salud de la Nación; informes y documentos públicos sobre consumos problemáticos y salud mental.

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