Argentina perdió con España y terminó un ciclo: el adiós a una era que cambió la historia de la Selección

La Selección Argentina cayó 1-0 ante España en el tiempo suplementario en Nueva Jersey y dejó atrás una hegemonía de cinco años iniciada con el título de la Copa América 2021. El equipo de Lionel Scaloni cerró un ciclo marcado por la unión del grupo, la figura de Lionel Messi y una identificación inédita con el público argentino.

La Selección Argentina de Lionel Scaloni apareció en 2021 y si bien en la Copa América 2019 había mostrado señales de unión entre jugadores y cuerpo técnico, fue durante la conquista continental en plena pandemia cuando esa relación se consolidó. Desde entonces, el recorrido del equipo quedó asociado a una conexión inédita con el público.

En ese proceso, Lionel Messi dejó de ser únicamente el mejor futbolista del mundo para convertirse en un símbolo de la camiseta argentina. La obtención del título en el Maracaná le permitió sellar una relación definitiva con la Selección y sumar una dimensión que trascendió lo deportivo.

La final perdida ante España tuvo un trasfondo que remitió directamente a aquel punto de partida. Después de 28 años sin títulos, Argentina había roto la sequía con el gol de Ángel Di María ante Brasil y había encontrado una identificación masiva en medio de la pandemia, cuando el fútbol se transformó en una de las primeras alegrías colectivas.

El final de una hegemonía de cinco años

La derrota marcó el cierre de una etapa de cinco años de dominio desde el Maracanazo de 2021. El desenlace llegó en una final del mundo y dejó la sensación de un equipo que volvió a competir hasta el límite, aun sin poder sostener el nivel que lo había llevado a lo más alto.

La imagen de Messi llorando tras el partido recordó inevitablemente otras finales de la historia argentina. Como en Italia 90, el reconocimiento quedó expresado en una idea que atravesó generaciones: “héroes que hicieron historia”.

España se consagró campeona del mundo tras imponerse 1-0 con el tanto de Ferrán Torres. El premio al mejor jugador del torneo fue para Rodri, figura del conjunto español y eje futbolístico del campeón.

Una final sin respuestas futbolísticas

En Nueva Jersey, todo lo que podía complicarse para Argentina terminó ocurriendo. La dupla central salió lesionada y el equipo nunca encontró precisión con la pelota. Los errores en los pases se repitieron durante toda la noche y la Selección no logró registrar ningún tiro al arco en 120 minutos.

España impuso condiciones desde el inicio con una presión alta que asfixió al mediocampo argentino. Alexis Mac Allister fue uno de los más exigidos y perdió varias pelotas en zonas sensibles. También sufrieron Rodrigo De Paul y Enzo Fernández, mientras que Leandro Paredes se sumó a esa secuencia en el segundo tiempo con un pase cruzado que terminó en poder de los españoles.

La falta de líneas de pase se volvió una constante: jugadores argentinos encerrados contra la banda y obligados a lanzar pelotazos hacia Julián Álvarez o Messi. Así terminó una era que había devuelto a la Selección a la cima del fútbol mundial y que, aun con la derrota final, dejó una huella profunda en la historia del fútbol argentino.

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