La intervención artística se realizó con la participación de vecinos y vecinas de distintas edades y el acompañamiento de la Junta Vecinal. La propuesta surgió después de los incendios de 2021 y reúne imágenes de la flora, la fauna y los paisajes de la Comarca Andina.

Una garita del barrio Catarata Sur, en El Hoyo, fue intervenida con un mural de mosaicos elaborado por vecinos y vecinas mediante técnicas cerámicas. La obra está ubicada en la intersección del callejón Los Inmigrantes y Breide, junto a la Plaza Saludable, y surgió como una iniciativa comunitaria impulsada por la artista plástica Ana Raskowski.
La propuesta comenzó después de los incendios de 2021, cuando Raskowski se sumó al trabajo de la Junta Vecinal para recibir donaciones y distribuirlas entre las personas damnificadas. En ese contexto, pensó en una actividad que permitiera generar otro espacio de encuentro para la comunidad.
“Se me ocurre esta propuesta desde mis saberes, desde mis habilidades, qué poder hacer, y se me ocurre esto de poder hacer un mural con una técnica cerámica para que puedan participar los vecinos”, explicó Ana Raskowski durante una entrevista radial.
Para concretar el proyecto, la Junta Vecinal reunió fondos para comprar los materiales y se convocó a los vecinos. Raskowski organizó distintos grupos para enseñarles las técnicas y acompañarlos durante la elaboración de las piezas. El proceso requirió varios encuentros, ya que cada participante necesitaba aprender a trabajar con los materiales.
Un mural que representa la identidad de Catarata Sur
La obra combina técnicas cerámicas como cuerda seca y mayólica. Las piezas se elaboraron y luego pasaron por un proceso de horneado en un horno cerámico, antes de ser preparadas para su colocación en la garita.
Las imágenes fueron elegidas para representar elementos vinculados con la vida cotidiana y el entorno de la localidad. Hay referencias a la flora, la fauna, las flores, las frutas, los animales, la catarata, los cerros y el lago. También se incorporó un casco de combate de bomberos, en reconocimiento al trabajo que realizan en la comunidad.

“La idea del tema fue esta, hacer imágenes que tengan que ver con nuestro pueblo. Entonces, desde la flora, desde la fauna, desde el paisaje, desde la actividad”, contó Raskowski al explicar cómo se definió el contenido del mural.
En la elaboración participaron personas de distintas edades. Según recordó la artista, la más pequeña tenía alrededor de cinco años y también hubo participantes de entre 60 y 70 años. Además de aprender las técnicas, la propuesta buscó que quienes se sumaran pudieran animarse a crear, incluso si no tenían experiencia previa en el dibujo.
El trabajo comunitario detrás de la obra
La realización del mural se extendió en el tiempo y estuvo atravesada por las distintas emergencias por incendios que afectaron a la zona. Raskowski explicó que, cuando se producían nuevos focos, las tareas creativas quedaban relegadas frente a las necesidades de la comunidad.
El proyecto tuvo un nuevo impulso en 2026, cuando una vecina llamada Marcela se comunicó con la artista para ofrecerle ayuda para terminarlo. Ahora, entre las tareas pendientes, quedan limpiar los alrededores, recuperar algunos contrastes de las imágenes y mejorar las terminaciones de la pared.
La artista destacó el papel de la Junta Vecinal y el compromiso de quienes participaron. También explicó que la intención fue dejar una marca colectiva, con los nombres y las iniciales de los apellidos de las personas que colaboraron, para que puedan reconocer su aporte con el paso de los años.
“Tenemos ahí una impronta del corazón de los vecinos”, expresó Raskowski al describir el resultado como una composición de imágenes que representan a quienes viven en Catarata Sur.

Una propuesta que busca abrir nuevos espacios para el arte
Para Raskowski, la iniciativa también permitió mostrar otra dimensión del trabajo vecinal, vinculada con el encuentro, el disfrute y la posibilidad de compartir una actividad artística, más allá de los reclamos por las necesidades del barrio.
“A veces uno entiende como que lo vecinal tiene que ver con que hay que arreglar esta calle, hagamos una nota, uy, faltó esto. Siempre es como falta, que está muy bien, porque faltan cosas, pero también está la otra cara”, reflexionó durante la entrevista.
La artista señaló que uno de sus principales motores fue la participación de los chicos y chicas, para que en el futuro puedan recordar que formaron parte de la obra. La garita intervenida quedó así como registro del trabajo compartido entre distintas generaciones y como una propuesta que invita a pensar nuevas intervenciones artísticas en otros espacios de la localidad.

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