
La familia Wharton retoma la atención al turismo de montaña mientras continúa la limpieza del área afectada por el incendio de La Confluencia, durante enero y febrero de 2025. Reclaman mayor control en los accesos y presencia policial para una temporada más ordenada.
Mariana Ortiz, integrante de Chacra Wharton, confirmó la reapertura del espacio junto con el ANPRALE, subrayando que el lugar “si bien siempre está abierto a quien se arrime a compartir un buen rato, estamos reabriendo atendiendo al turismo que va a pasear a la montaña”, según declaró. Recordó que el incendio de Confluencia “parece que fue el siglo pasado, pero fue hace unos meses”.
Ortiz aseguró que el impacto del fuego sigue presente: “Todavía no terminamos nosotros de limpiar la chacra de la parte que se quemó”. Aunque la infraestructura turística no fue alcanzada por las llamas, sí se perdió bosque nativo y árboles plantados por Hugo Wharton y su familia. “Es muy duro ir a voltear quemado el árbol que vos mismo sembraste”, sostuvo.
La referente explicó que la recuperación demanda tiempo y recursos. “Tenemos parada dos años de trabajo de limpieza de la chacra”, detalló, y agregó que recién están finalizando el alambrado perimetral. La temporada pasada fue corta y esta comenzó tarde, pero afirmó que siguen adelante “con todas las ganas, con toda la fuerza”.
Reclamos por mayor control en el acceso
Consultada sobre el trabajo previo a la reapertura, Ortiz señaló que los vecinos plantearon diversas inquietudes a las autoridades. Destacó la necesidad de controles más estrictos en el ingreso al área. Recordó una reunión reciente en el Salón del Bicentenario: “Les di unos cuantos tips de cosas que nosotros vemos que pasan”.
Ortiz aseguró que desde hace años invitan a instituciones a pasar 24 horas en la chacra para observar las necesidades del lugar. “Nunca vino nadie, pero ahora están presentes”, señaló. Celebró que algunas de las recomendaciones “las están teniendo en cuenta para ir incorporando cuestiones que hacen falta”.
Una de las demandas principales es la presencia policial. “La gente de ambiente controla pero no es policía”, expresó. Según describió, existe un tipo de turista que llega a la montaña con respeto, pero también otro que “parece como que la onda es voy a la montaña donde nadie me conoce, a hacer lo que yo quiero”.
Ortiz explicó que la familia suele intervenir cuando es necesario asistir al personal de guardia. “Hace falta gente con autoridad y un uniformado para que la gente haga un poco más de caso”, indicó, remarcando que la presencia policial también permite actuar rápido ante emergencias como accidentes o personas perdidas.
Paranoia, prevención y cuidados en la temporada
Sobre la llegada de visitantes para el 21 de noviembre, Ortiz afirmó: “Estamos un poquito paranoicos”. La familia incorporó medidas de seguridad desde hace tiempo, una práctica que viene desde generaciones anteriores. Indicó que uno de los mayores riesgos proviene de objetos que los turistas dejan dentro del auto y que pueden explotar con el calor.
“Para nosotros lo más importante es que adentro del auto no dejen nada que pueda explotar con el calor”, explicó. Por eso ofrecen guardar esos elementos y devolverlos al regreso. La estadía del vehículo se abona “a su criterio cuando viene del paseo a buscar su vehículo”, tal como sucede históricamente en la chacra.
Ortiz señaló que esperan un verano con orden y visitantes conscientes del entorno. Insistió en que quienes hacen trekking deben prestar atención al entorno natural. “Lo más importante de todo es hacer tranquilos, sin auriculares y sin parlantes”, afirmó, debido a posibles desprendimientos de ramas o piedras.
También recomendó llevar un bastón o un palo sencillo para evitar lesiones y caminar con mayor estabilidad. “Uno camina más relajado, desvista, esguince, tropezones y otros accidentes”, explicó.

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