Cholila: a los ojos de una vecina, un pueblo olvidado

Cholila, un pintoresco pueblo de la Patagonia, enfrenta un abandono creciente según Leonor, una vecina de 63 años. La falta de servicios básicos, el alto costo de la leña y la ausencia de transporte y apoyo gubernamental han convertido a Cholila en un lugar de lucha constante y carencias.

Cholila, un pintoresco pueblo en la provincia de Chubut, Argentina, ha sido testigo de numerosos cambios a lo largo de los años. Sin embargo, no todos estos cambios han sido positivos, al menos según Leonor, una vecina de 63 años nacida y criada en este rincón de la Patagonia.

Para Leonor, la vida en Cholila es una constante lucha. “Vivir es estar así, tironeando no más, vivimos con el sueldito que nosotros tenemos no más”, comenta. Según ella, el pueblo está abandonado y cada vez en peor estado. “Ha cambiado para mucho, para mal”, dice con tristeza.

Leonor se queja de los recurrentes cortes en el suministro eléctrico, que afectan la calidad de vida de los habitantes. Además, el costo de calefaccionarse es exorbitante. “El metro de leña vale $25.000, de sauce o de ñire, así…”, explica. La falta de servicios básicos es un problema constante: “Luz no hay, agua tampoco, lo peor no hay trabajo, no hay nada, no hay ayuda”, exclamó.

La vecina recuerda con nostalgia tiempos mejores bajo la gestión de un antiguo intendente, don Castro, quien mantenía el pueblo en buen estado. “Desde que estoy aquí siempre estuvo igual, nadie se hace cargo, ni la municipalidad, nadie. El otro intendente, don Castro, ese por lo menos hacía cortar todo el pasto, todo, todo eso que está alto, de la orilla a la ruta, tenía todo bien ordenadito. Todo eso sí. Todo, eso parecía un pueblo pero ahora no, parece un cementerio”, explica Leonor.

La falta de transporte es otro problema grave. “No tenes ni un trasporte más”, afirma. Su hija tuvo que viajar a Esquel para conseguirle un turno médico debido a los dolores que padece.

Leonor cierra sus declaraciones con una reflexión amarga sobre la falta de apoyo del gobierno local. “Acá el municipio vas a pedir una ayuda y tienen mil vueltas así que no mejor ni ir”, argumenta.

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