¿Cómo vuelven los bosques después del fuego?

Los recientes incendios forestales en los bosques andino-patagónicos de la cordillera en la comarca andina han dejado una marca indeleble en la región. Con miles de hectáreas arrasadas por el fuego, la recuperación del ecosistema es una tarea monumental que requiere planificación y esfuerzo coordinado. Mauro Sarasola, director del INTA Bariloche, compartió su análisis y recomendaciones en una entrevista con FM de la Cordillera.

Para Sarasola, el primer paso hacia la recuperación es un diagnóstico exhaustivo. “Hace falta un diagnóstico, un primer análisis de las pérdidas para pensar un plan de acción a corto, mediano y largo plazo”, explicó Sarasola. Esta evaluación inicial es crucial para desarrollar estrategias efectivas de restauración.

Tras los incendios, el suelo de la región quedó suelto y vulnerable a la erosión. Sarasola destacó la importancia de sembrar semillas rápidamente para estabilizar el suelo y prevenir su pérdida debido a las lluvias. “El suelo quedó suelto, lo primero es sembrar alguna semilla para fijar el suelo para evitar su pérdida con las lluvias erosivas”, comentó Sarasola, sugiriendo el uso de avena y trébol. Además, aconsejó no remover la madera quemada, ya que muchas especies tienen la capacidad de rebrotar.

En cuanto a la recuperación de áreas afectadas como Cascada Escondida y Cabeza del Indio, Sarasola señaló avances significativos gracias a los esfuerzos comunitarios. “Se trabajó en una gran siembra de semillas, y ahora mismo con la implantación de plantines”, relató, destacando la colaboración de escuelas y colegios locales en el proceso de restauración. Sin embargo, mencionó que la reconstrucción de infraestructuras, como pasarelas, sigue pendiente.

La situación en las tierras de Loma del Medio ha sido particularmente complicada debido a problemas burocráticos. “Las tierras desde la década del noventa hasta la actualidad no habían estado cerradas, este año ha sido el primero”, comentó Sarasola, subrayando la necesidad de trabajar junto a la provincia para evitar que se repitan estos obstáculos.

Sarasola enfatizó que la reforestación es un proceso gradual que requiere la participación de todas las instituciones. “Es muy difícil volver a reforestar todo de golpe”, admitió, añadiendo que “estos procesos es necesario hacerlos con todas las instituciones, para realizar planes de modo integral”. Cada zona afectada, como Cabeza del Indio, necesita un análisis específico y un enfoque adaptado a sus particularidades.

La situación del INTA Bariloche también enfrenta desafíos debido al congelamiento de programas y despidos. Estos problemas complican el desarrollo de actividades históricas del organismo. “Siempre se dice que hay especies pioneras, pero se dan procesos integrales”, explicó Sarasola, destacando el rol fundamental de las aves en la restauración y la necesidad de no remover los árboles que sirven de percha.

La recuperación de los bosques andino-patagónicos es un desafío complejo y multifacético. Las recomendaciones de Mauro Sarasola subrayan la importancia de un diagnóstico detallado, la colaboración comunitaria y un enfoque integral para restaurar y proteger este valioso ecosistema. La participación activa de las comunidades y la coordinación entre instituciones son claves para enfrentar este desafío y asegurar un futuro sostenible para la región.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será objeto de publicidad.


*