
Trabajadores y residentes iniciaron un paro general. Denuncian vaciamiento, congelamiento presupuestario y renuncias masivas por sueldos muy por debajo de la línea de la pobreza.
La Junta Interna de ATE del Hospital Garrahan lanzó una fuerte advertencia sobre el estado crítico de uno de los centros pediátricos más importantes del país, al denunciar un deterioro sin precedentes en las condiciones laborales y salariales de los trabajadores.
“El hospital está llegando a un nivel de colapso”, afirmó Alejandro Lipcovich, secretario general del gremio, quien responsabilizó directamente al gobierno nacional por lo que calificó como “una política de desmantelamiento de la salud pública”.
El conflicto se intensificó con un paro general y una huelga de residentes, resueltos en asamblea por el personal. La situación pone en jaque el funcionamiento del hospital, que atiende a más de 600.000 niños al año de todo el país.
Desde ATE señalaron que los salarios no cubren la línea de pobreza y que ya se han producido renuncias masivas, afectando gravemente áreas clave como la farmacia, donde se redujo la atención ambulatoria. Además, el congelamiento presupuestario complica la compra de insumos y medicamentos.
“El hospital funciona con un sistema complejo que requiere equipos estables y capacitados. Hoy ese entramado está siendo desmantelado”, advirtió Lipcovich, quien también alertó que otros hospitales como el Posadas y el Bonaparte enfrentan problemas similares.
La conducción gremial exige recomposición salarial urgente, incorporación de personal y políticas públicas que garanticen el sostenimiento del hospital. “Esto puede marcar un antes y un después para el futuro del Garrahan”, concluyó el dirigente.

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