De las nubes Jazz Festival: balance de su segunda edición en El Bolsón

El festival reunió a artistas y público en distintos espacios de la localidad, con una organización que destacó la improvisación como eje central.

El De las nubes Jazz Festival tuvo su segunda edición en El Bolsón y dejó un balance positivo tanto para el público como para los artistas. Lucas Rey, sonidista y parte de la organización, señaló: “Va pasando un par de días y uno va cambiando la perspectiva. Pero sí, ya hoy o un par de días de pasado ya tenemos como un análisis”.

Según Rey, la respuesta fue amplia: “Tuvimos una muy buena respuesta de parte del público, no solo en asistir, sino en las devoluciones que tuvimos. Y de los artistas lo mismo”. El organizador destacó que los músicos valoraron el trato recibido y las condiciones técnicas: “Que el sonido suene bien, todo eso es un montón”.

El festival se planteó como una construcción colectiva: “Los artistas que participaron entienden que es una construcción y que va desde ese lugar. Va desde construir desde lo poco que se puede, pero bien”, explicó Rey.

El jazz como punto de partida

La elección del género fue deliberada. Rey recordó: “Hace dos años fue un intento con ciertas personas que habían participado del Festival de Jazz de Bolsón. Nosotros decidimos seguir adelante y hacer un festival en el cual decidimos que sea de jazz porque nos pareció que había quedado esa vacancia”.

Aunque reconoció que el jazz no es un género masivo, sostuvo: “Yo acuerdo con vos que quizás el género, el estilo no es popular, pero de cierta manera lo terminó siendo. Cuando vos lo llevás a la calle, lo llevás al llano y se comparte, pasa lo que pasó”.

El festival incluyó propuestas diversas, desde música de raíz hasta freestyle: “Había una improvisación en vivo de una banda que sobre esa improvisación improvisaban raperos. Nos parecía que tenía que estar en el festival también”.

Además, se sumaron DJs y escenarios pequeños que generaron cercanía con el público. “Me pareció interesante lo de los escenarios chiquititos, porque te da una cuestión de intimidad que te permite disfrutar desde otro lugar”, expresó Rey.

Improvisación y adaptación

La organización debió enfrentar cambios por el clima: “El festival tenía una preproducción y un armado planeado, prácticamente un mecanismo de relojería, y ante el cambio del pronóstico tuvimos que adaptarlo”. Esa improvisación derivó en que los espectáculos se distribuyeran en más espacios de la localidad.

Rey destacó que la gente recorrió distintos puntos en busca de música: “La gente recorriendo el pueblo, en diferentes lugares, a diferentes horas. Una fiesta”. El cierre estuvo a cargo de Gaby Oster y los tambores: “El único show que escuché entero fue el cierre con Gaby Oster y los tambores. Fue increíble”, relató.

También hubo espacio para la venta de vinilos y sintetizadores, lo que generó un encuentro cultural paralelo: “Ha habido también venta de vinilos, encuentro de gente muy fanática, buscando y mirando vinilos”.

Agradecimientos y apoyos

Rey subrayó el rol del equipo organizador: “Fundamentalmente es eso. Es el equipo para que suceda. No hay más nada. No hay una estructura ni muy formal ni con mucho dinero”. Entre los nombres mencionó a Diana Esquerra, Peggy Stuber, Raisa, Ana Laura Romeo, Hernán Delgado, Federico Vázquez y Ezequiel Murillo.

También agradeció a los jóvenes músicos de Facturados: “Son pibes que tienen entre 9 y 13 años y pegaron un sonido que no lo podés creer”.

El festival se financió con aportes privados: “Este festival se gestó, se pagó con 101% de aportes privados. Digo 101% porque ponemos nosotros también”.

En cuanto al apoyo estatal, Rey detalló: “Tuve 24 reuniones con gente del municipio y eso se tradujo en un apoyo al municipio: nos prestaron 6 tarimas y nos dieron 4 vales de combustible”.

Perspectivas

El organizador remarcó que la experiencia se sostiene por la comunidad: “Ese es todo el capital que tiene el festival: levantamos el teléfono y alguien lo atiende”.

Finalmente, agradeció al público y al equipo: “Tremendo laburo que han llevado adelante vos y ese tremendo equipo que hay detrás. Impresionante, emocionante de verdad”. Con esta segunda edición, el De las nubes Jazz Festival reafirmó su lugar en la agenda cultural de El Bolsón, con la improvisación como motor y la participación comunitaria como base de su crecimiento.

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