Matías Paredes y su hermano emprendieron un recorrido en bicicleta desde Rawson hasta Epuyén para visibilizar la hidatidosis, la enfermedad que provocó la muerte de Loreley, de 4 años. La travesía contempla unos 900 kilómetros y busca promover la prevención.

Matías Paredes y su hermano emprendieron un viaje en bicicleta desde Rawson con destino a Epuyén, en Chubut, con el objetivo de recorrer aproximadamente 900 kilómetros y concientizar sobre la hidatidosis. Durante el trayecto, pasaron por la zona de 28 de Julio y continuaron por la ruta en dirección a la cordillera.
La familia, radicada desde hace una década en la cordillera chubutense, enfrentó otra situación vinculada con la enfermedad cuando su hijo Lautaro fue diagnosticado con quistes de hidatidosis en el hígado. El niño fue intervenido quirúrgicamente con éxito y continúa bajo control médico.
En diálogo con este medio, Matías explicó que el viaje busca llegar a personas que desconocen la enfermedad y sus formas de prevención. “La bicicleteada más que nada es para concientizar, concientizar sobre la hidatidosis en los chicos, en las personas, que hay mucha gente que no sabe, que no conoce cómo es”, expresó.
El recorrido también representa una promesa personal para el padre, que decidió transformar el dolor por la pérdida de su hija en una campaña para que otras familias conozcan los riesgos de la hidatidosis y tomen medidas de prevención.
Una pérdida que impulsó la campaña de prevención
Matías recordó el impacto que tuvo la enfermedad en su familia y explicó por qué decidió emprender esta iniciativa junto con su hermano. “Tuve la lamentable experiencia de conocer esa enfermedad porque una de mis hijas mellizas falleció el año pasado a causa de esa enfermedad, donde la arrancó de nuestros brazos prácticamente”, relató.
La situación se agravó cuando, una semana después de la muerte de Loreley, los estudios médicos realizados a su otro hijo detectaron dos quistes de hidatidosis. El diagnóstico llevó a la familia a atravesar una nueva etapa de preocupación, aunque la intervención quirúrgica de Lautaro tuvo un resultado favorable.
Sobre el propósito de la travesía, Matías insistió en la importancia de que la comunidad conozca la enfermedad y actúe para prevenirla. “Es para concientizar a la gente de que tenga cuidado, de que tome los recaudos necesarios para la enfermedad esta, para el parásito, porque es un parásito”, señaló.
El padre también pidió que se tenga en cuenta la condición de sus hijas, ambas con autismo, y la necesidad de evitar conceptos equivocados sobre esta condición. “Mucha gente al autismo lo ve como una enfermedad y no es una enfermedad, es una condición”, sostuvo.
La hidatidosis es una enfermedad parasitaria producida por Echinococcus granulosus, que se transmite a las personas a través de los huevos del parásito eliminados por los perros infectados en la materia fecal. Estos huevos pueden contaminar el agua, el pasto, la tierra y las verduras. Los animales de producción, como ovejas, vacas y cerdos, también pueden ingerirlos y desarrollar quistes hidatídicos, principalmente en el hígado y los pulmones. El ciclo se reinicia cuando el perro come vísceras crudas que contienen esos quistes.
La infección en las personas ocurre cuando los huevos del parásito llegan a la boca, una situación que puede producirse al tomar agua contaminada, consumir verduras sin lavar o por el contacto con perros infectados. Los niños están expuestos a través de actividades como llevarse tierra o arena a la boca o permitir que un perro les lama la cara. La enfermedad puede permanecer sin síntomas durante años, hasta que los quistes aumentan de tamaño. El tratamiento depende de cada caso: los quistes pequeños pueden tratarse con medicación, mientras que los de mayor tamaño pueden requerir una intervención quirúrgica.
Para prevenir la hidatidosis, se recomienda no alimentar a los perros con achuras crudas, desparasitarlos cada 45 días y mantenerlos alejados de los lugares donde se faenan animales. También es importante lavar las frutas y verduras con agua potable a chorro fuerte, evitar que los perros laman a los niños en la boca, impedir que los chicos se lleven tierra o arena a la boca y lavarse las manos después de tocar animales y antes de comer. Además, se aconseja cercar las huertas para evitar el ingreso de perros.
Un recorrido con dificultades y acompañamiento
Paredes reconoció que completar los kilómetros previstos representa un desafío para los dos ciclistas, ya que no están acostumbrados a realizar este tipo de actividad física. La intención es avanzar todo lo posible durante el trayecto que los llevará desde la costa chubutense hasta la cordillera.
En su paso por la zona de 28 de Julio, Matías contó que continuarían por la ruta con destino a Epuyén. El viaje requiere organización y recursos, por lo que destacó la colaboración de personas e instituciones que aportaron dinero para que pudieran concretarlo.
Entre quienes los ayudaron, mencionó a trabajadores de La Anónima de Puerto Madryn, identificada como la sucursal 167, que organizaron rifas y reunieron fondos. También agradeció a sus compañeros de trabajo, a la familia Cornejo de Puerto Madryn y a profesionales de la salud de Puerto Madryn, Rawson y Trelew.
Cómo acompañar a los hermanos durante el viaje
Matías destacó que el apoyo recibido fue importante para poner en marcha la iniciativa y continuar con el recorrido. Además de la ayuda económica, pidió a quienes los encuentren en la ruta que les brinden pequeños gestos de acompañamiento durante el trayecto. “Si nos ven pasar, una bocina, un poco de agua, eso nos ayuda y nos da aliento a nosotros”, expresó.
La travesía de Rawson a Epuyén busca que la muerte de Loreley no quede solamente en el recuerdo de su familia, sino que también sirva para instalar la prevención de la hidatidosis en la conversación pública y generar conciencia sobre una enfermedad que también afectó a su hijo Lautaro.
Además busca que más personas conozcan cómo se transmite la hidatidosis y qué medidas ayudan a prevenirla. A través del recorrido desde Rawson hasta Epuyén, la familia espera generar conciencia para evitar nuevos casos y que la experiencia que atravesaron sirva para proteger a otros niños. La prevención comienza con hábitos cotidianos, el cuidado de los animales y la información.

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