
En medio de la insuficiencia de la asistencia provincial, vecinos y brigadistas se organizan para reconstruir sus comunidades tras los incendios que devastaron Epuyén y Mallín Ahogado.
En un esfuerzo por salir adelante después de los devastadores incendios que arrasaron Epuyén y áreas vecinas, la organización comunitaria se ha convertido en el principal motor de reconstrucción. Matías y Baini, dos electricistas locales, relataron a FM de la Cordillera 105.5 cómo el trabajo solidario ha suplido la falta de respuesta estatal.
“Desde que se perdió mi casa, los primeros días no salí de ahí, estuve apagando el fuego. Después me volqué al centro cultural de la Lihuen (un espacio cultural de la localidad andina) para ayudar a los demás, porque así somos, solidarios. En mi casa todavía no hice nada”, contó Matías. Su experiencia refleja el desafío constante de equilibrar las tareas de reconstrucción comunitaria con las necesidades individuales.
Ambos electricistas trabajan actualmente en la instalación eléctrica del Festival Solidario, un evento que busca recaudar fondos para los damnificados de Epuyén y Mallín Ahogado. Con artistas de renombre como León Gieco, Lisandro Aristimuño, el Chango Spasiuk y Perotá Chingó, el festival espera atraer a una gran cantidad de personas con entradas accesibles. “Es un desfile de artistas de primer nivel, pero lo importante es que toda la recaudación es para apoyar a los damnificados”, comentó Baini.
Sin embargo, la reconstrucción no ha sido fácil. Según relataron, las ayudas estatales vienen “muy trabadas” debido a la burocracia. “Si no estás encima del papelerío, te pasan por el lado”, señaló Matías, quien también mencionó que muchos han tenido que suspender sus trabajos regulares para dedicarse a la reconstrucción y el apoyo solidario.
El Centro Integrador Comunitario (CIC) de El Bolsón, el Centro de Educación Agropecuaria (CEA 3) de Mallín Ahogado y organizaciones como la Lihuen Cultural han asumido un papel protagónico en la logística, trayendo voluntarios y coordinando esfuerzos para levantar viviendas. “Es el espíritu comunitario lo que nos mantiene vivos y nos da la posibilidad de salir adelante”, reflexionaron.
En un contexto donde la demora y la insuficiencia estatal se hacen evidentes, Epuyén resurge gracias a la resiliencia y solidaridad de su gente, demostrando que la fuerza colectiva puede llenar los vacíos de la burocracia.

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