“Es un tema del que se habla poco y sobre el que hay mucho para compartir”.

El Hospital de Lago Puelo impulsa un ciclo de charlas abiertas sobre procesos oncológicos, con encuentros mensuales en la Biblioteca Popular, orientados al acompañamiento, la información y el intercambio comunitario.

El equipo de Salud Mental del Hospital de Lago Puelo lleva adelante una nueva edición del ciclo “Hablemos de cáncer”, una propuesta de charlas abiertas sobre procesos oncológicos destinada a personas que atraviesan o atravesaron la enfermedad, así como también a sus entornos afectivos.

La iniciativa, que se desarrolla en la Biblioteca Popular Lago Puelo, surge a partir de reconocer el impacto que tiene el diagnóstico y el tratamiento en quienes lo transitan. En este sentido, se propone generar un espacio de intercambio, acompañamiento y acceso a herramientas para la gestión de la salud.

En diálogo con FM de la Cordillera, desde el equipo de Salud Mental del Hospital, el profesional Luciano Freeman explicó: “Exactamente, el espacio se llama Hablemos de Cáncer y son ciclos de charlas sobre procesos oncológicos. Están destinadas a personas que transitan procesos oncológicos o que los hayan transitado y también para sus referentes afectivos”.

El ciclo transita su tercer año consecutivo, con una modalidad que fue ajustándose a partir de la participación de la comunidad. “Este es el tercer año que llevamos estos ciclos”, señaló Freeman, quien detalló que en esta etapa los encuentros se realizan los terceros viernes de cada mes, con temáticas específicas.

Un espacio abierto con participación de la comunidad

La propuesta se consolidó a partir de la respuesta de quienes asistieron a los primeros encuentros. “Nos dimos cuenta que primero que hubo una muy buena participación de la comunidad y en esa participación pudimos notar que había mucha necesidad de hablar”, sostuvo.

A partir de esa experiencia, el equipo decidió sostener la iniciativa en el tiempo. “Armamos un ciclo de un encuentro mensual a lo largo de todo el año, de temas que fuimos recabando en los mismos encuentros con las personas”, explicó Freeman.

El espacio mantiene una dinámica abierta y flexible. “El grupo es bastante heterogéneo, depende de la temática del mes. Hay gente que viene sosteniendo el espacio hace un tiempo y después siempre se acerca gente nueva”, indicó.

Además, remarcó que la participación no requiere continuidad. “El espacio es abierto y tiene esa dinámica, no es que hay que participar en todos los encuentros, se puede participar en el que uno prefiere o se sienta cómodo”.

La importancia de hablar y compartir experiencias

Uno de los ejes centrales del ciclo es habilitar la palabra en torno a una temática que, según el equipo, suele quedar relegada. “Hemos empezado a darnos cuenta hace un tiempo que es un tema del que se habla poco y que hay mucho para compartir también”, afirmó Freeman.

Los encuentros combinan exposiciones temáticas con instancias de intercambio. “La idea es que después podamos tener un intercambio con quienes participan, que es lo que más nos sirve como ciudadanos poder compartir con otros sobre situaciones que tienen que ver con estos temas”, detalló.

En cada jornada se propone un eje específico. En el próximo encuentro, el foco estará puesto en el momento del diagnóstico. “El tema que vamos a invitar es impacto del diagnóstico, que es cuando uno se entera que tiene que transitar un proceso oncológico, todo lo que eso representa”, explicó.

Sobre este punto, remarcó la diversidad de experiencias. “El impacto varía como tantas personas, cada uno lo aborda como puede y también con la red que tiene”, indicó, subrayando el rol de los vínculos en estos procesos.

Redes, herramientas y acompañamiento

El ciclo también apunta a fortalecer redes de acompañamiento y compartir estrategias. “Nosotros trabajamos mucho en las redes que sostienen y cómo a veces nos pasan cosas cuando nos enteramos de que tenemos que afrontar una situación nueva”, señaló.

En ese marco, se promueve el intercambio de experiencias concretas. “Está bueno escuchar a otros que por ahí transitaron situaciones parecidas, cómo lo llevaron, qué estrategias usaron, cuándo se dieron cuenta que estaba bueno pedir una mano”, expresó Freeman.

El espacio está abierto no solo a pacientes, sino también a su entorno. “Es un espacio abierto a personas que estén en un proceso oncológico o que lo hayan transitado y a sus familiares, a sus amigos, a sus vecinos”, explicó.

Finalmente, destacó el valor de abordar también la dimensión emocional. “En la vida no somos sólo un cuerpo, entonces ante un diagnóstico que por ahí se podría remitir sólo a una parte física, obviamente que lo emocional juega, es parte”, concluyó.

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