
Con el apoyo de la oposición y respaldo de los gobernadores, el Senado convirtió en ley medidas clave en materia previsional y financiera. El oficialismo no logró frenar las iniciativas.
El Senado de la Nación vivió este jueves una jornada intensa y cargada de tensión política. Desde las 14 horas y con quórum propio, la oposición logró avanzar en una serie de proyectos clave que marcaron una derrota legislativa para el Gobierno de Javier Milei.
Con votaciones ampliamente favorables, la Cámara Alta aprobó:
El aumento de haberes jubilatorios y del bono previsional, que se elevará a 110 mil pesos.
La prórroga de la moratoria previsional para quienes no reúnen los años de aportes.
La declaración de emergencia en discapacidad.
El rechazo al veto presidencial a la ley de asistencia para los municipios de Bahía Blanca y Coronel Suárez, afectados por las recientes inundaciones.
Dos proyectos impulsados por los gobernadores que garantizan mayores fondos para las provincias, a través de Aportes del Tesoro Nacional y la redistribución del impuesto a los combustibles.
Las iniciativas obtuvieron el apoyo de una mayoría sólida: 56 votos afirmativos para los fondos provinciales, 55 para la emergencia en discapacidad, y 52 para el aumento a jubilados. La moratoria también fue prorrogada con 39 votos positivos.
Ante el avance opositor, tanto el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, como otros senadores oficialistas, abandonaron el recinto. La vicepresidenta Victoria Villarruel tampoco presidió la sesión. Fue la senadora Silvia Sapag, de Unión por la Patria, quien condujo gran parte del debate.
Desde el oficialismo, el senador Ezequiel Atauche denunció que la sesión era inválida, al sostener que varios proyectos no contaban con dictamen de comisión válido. Sin embargo, una moción para validar los dictámenes fue aprobada por dos tercios del cuerpo: 42 votos a favor, 17 en contra y 3 abstenciones, lo que despejó cualquier cuestionamiento reglamentario.
En medio de la sesión, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se sumó a las críticas y acusó a la oposición de “querer llevarse puesto el Senado”, en lo que calificó como un intento de golpe institucional.
El bloque oficialista, sin embargo, se quedó sin margen de maniobra. Los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño respaldaron de forma unificada los proyectos que benefician directamente a las provincias, desmarcándose de la postura intransigente del Ejecutivo nacional.
El debate finalizó pasadas las 22, cuando se decidió postergar el tratamiento de un proyecto vinculado al fallo judicial por la expropiación de YPF, al no lograrse un acuerdo sobre el texto definitivo.
Con este escenario, el Senado dejó en evidencia las dificultades del Gobierno para construir consensos en el Congreso. La oposición, fortalecida por el respaldo provincial, mostró capacidad de articulación y dejó en claro que, más allá de los vetos presidenciales, hay margen político para limitar la agenda oficialista.

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