
Enrique Schott y Cristina Hernández regresaron a la localidad para recordar a su hijo y reforzar el mensaje de prevención, y el alcohol cero al volante, en la comarca andina.
En el marco del centenario de El Bolsón, integrantes del Grupo GEN, Enrique Schott y Cristina Hernández, volvieron a la localidad para compartir su experiencia y mantener viva la memoria de los jóvenes que perdieron la vida hace 15 años. “Siempre es bueno comunicarnos con el querido Bolsón, ahora en su centenario, que justamente los quiero empezar a saludar desde ahora nomás”, expresó Hernández.
La pareja recordó que la tragedia marcó un antes y un después en sus vidas. “Justamente son 15 años que se cumplen de esta tragedia. Y como todos los años, venimos a querer recordarles lo que pasó y poner en énfasis los chicos”, señaló Hernández.
Ambos remarcaron que su compromiso se sostiene en la memoria de los jóvenes. “Nosotros venimos más por los chicos que por nosotros, y todo lo que hacemos es por los chicos”, agregó Hernández, quien subrayó que su vínculo con la localidad los hace sentirse parte de la comunidad.
Del dolor a la acción
Enrique relató cómo atravesaron distintas etapas tras la pérdida. “La etapa cuando sucedió hasta el juicio fue de bronca, de odio, de busca de justicia, de buscar un poco de dignidad de mi hijo ya muerto”, explicó. Luego, tras el proceso judicial, surgió la necesidad de transformar ese dolor en acciones concretas.
Así nació la iniciativa de promover la ordenanza de la noche sin alcohol, inspirada en Bariloche. “Nuestra nació desde la noche sin alcohol de Bariloche. La verdad que fue una copia. La traemos acá y se la presento a Raúl García, que en ese momento era Presidente del Consejo, y la implantamos en el 2011”, recordó Schott.
La medida se amplió tras la protesta de los bolicheros y derivó en la jornada sin alcohol las 24 horas, que se convirtió en un puntapié para que en toda la comarca andina se adoptara la tolerancia cero al momento de conducir.
“No hay nada malo en tomarse una cerveza o un vinito, el tema es no mezclarlo cuando vamos a manejar. Lo que mata es el manejo con alcohol”, enfatizó Schott.
Cambios culturales y prevención
Los integrantes del Grupo GEN destacaron que el concepto de conductor designado se fue instalando con el tiempo, aunque reconocen que aún persisten resistencias. “Generalmente no son tantos jóvenes, son gente más mayor. A las personas mayores es más difícil hacerle cambio a las costumbres. El joven lo está adquiriendo”, explicó Schott.
Cristina y Enrique remarcaron que su objetivo no es esperar reconocimientos, sino generar conciencia. “Yo sé que haciéndose estas cosas, no sé si será ahora, antes que me muera o después que me morí, pero yo pongo algo como para poder evitar una muerte”, sostuvo Schott.
La pareja también impulsa la iniciativa Vivir la norma, destinada a comprender el sentido de las reglas de tránsito más allá de su cumplimiento formal. “Muchas veces el problema de las normas, la gente las estudia cuando va a hacer el curso de manejo y hay muchas que no las comprende. Las normas están para protegernos”, explicó Schott.
“Si vos tenés que abrochar el cinturón, ¿te vas a abrochar el cinturón una vez que chocaste y te rompiste la cabeza contra el parabrisas? No, antes. Eso habla también de la inteligencia de la persona”, agregó.
Responsabilidad al volante
Enrique subrayó que el conductor designado debe ser responsable en todos los aspectos, no solo en evitar el alcohol. “No es designar a cualquiera, es designar al conductor responsable. Porque si tenemos uno que no le gusta el alcohol, no va a estar nunca alcoholizado, pero es responsable porque va a exceso de velocidad, cruza el semáforo en rojo y se van a matar los mismos”, advirtió.
El referente del Grupo GEN también señaló que el manejo implica riesgos inherentes. “El manejo es una actividad riesgosa, por eso te hacen sacar un seguro, no porque las compañías de seguros quieran hacer dinero, sino porque es una actividad riesgosa”, explicó.
Finalmente, Cristina y Enrique destacaron que su compromiso con El Bolsón es permanente. “Es continuo porque muchas veces nos vamos y decimos, uy, nos faltó esto, nos faltó aquello. A medida que se acerca la fecha va aumentando la ansiedad”, señalaron Hernández y Schott.
“Seguimos haciendo cosas y siempre pensamos, inclusive he desarrollado una actividad más de concientización que llamamos vivir la norma. Hay que pensarlo, hay que masticarlo y digerirlo, entonces nos va a ir mejor en todo siempre”, concluyó Schott.

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