
Luis Heliberto Pinilla mató a un hombre de una puñalada en una reunión con amigos en Loma del Medio. Fue declarado inimputable por estar alcoholizado. No irá preso: lo internarán para tratar su adicción.
La comunidad de El Bolsón se encuentra conmocionada e indignada tras conocerse que Luis Heliberto Pinilla, acusado de homicidio simple por la muerte de Mauro Héctor Giménez, fue sobreseído judicialmente por “inimputabilidad” y en su lugar se le ordenó un tratamiento voluntario contra las adicciones.
El hecho ocurrió el 11 de octubre del 2023, en una vivienda del barrio Loma del Medio, donde Pinilla compartía bebidas alcohólicas con Giménez y otros tres hombres. En un momento, tomó un cuchillo de 22 cm y se lo clavó en el pecho a la víctima, sin mediar palabra. Giménez murió en el acto por una herida en el pulmón izquierdo que le causó un shock hipovolémico.
Sin embargo, una pericia psiquiátrica realizada por el Cuerpo de Investigaciones Forenses determinó que Pinilla no podía comprender la criminalidad de sus actos, ya que se encontraba en estado de ebriedad completa, con un estimado de 3,74 g/l de alcohol en sangre al momento del crimen.
Con este informe, la fiscalía solicitó el sobreseimiento, al considerar que el acusado actuó bajo una alteración morbosa de sus facultades mentales. El pedido fue aceptado por la defensa y convalidado por el juez Juan Pablo Laurence.
En lugar de una condena, la Justicia ordenó su internación voluntaria en un centro especializado en adicciones —El Hogar de Cristo, en Ciudad Evita— y su prohibición de regresar a El Bolsón o tomar contacto con la familia de la víctima hasta diciembre de 2026. Si bien la internación fue ordenada judicialmente, su permanencia en el tratamiento es voluntaria, lo que genera aún más preocupación por la falta de garantías y la posibilidad de que vuelva a circular libremente.
Organismos como Cáritas deberán presentar informes trimestrales sobre su evolución, aunque no se descarta que, en caso de abandonar el tratamiento, se evalúen medidas judiciales más severas.
El caso reaviva el debate sobre los límites de la inimputabilidad, la salud mental, el abuso de sustancias y la responsabilidad penal, especialmente cuando las consecuencias son tan graves como la pérdida irreparable de una vida humana.
Fuente: El Cordillerano.

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