
El hombre acusa a AstraZeneca y al Estado nacional y busca impugnar la Ley 27.573, que exime de responsabilidad civil a los laboratorios.
Un jubilado mendocino presentó una demanda por $152 millones contra el Estado argentino y el laboratorio AstraZeneca, alegando que sufrió una trombosis venosa profunda (TVP) como efecto adverso de la vacuna contra el COVID-19.
El reclamo judicial incluye daños físicos y morales, gastos médicos, incapacidad permanente, pérdida de oportunidades laborales y recreativas, y un daño punitivo contra el laboratorio. Según consta en el expediente, las secuelas le impiden realizar tareas cotidianas como operar maquinaria agrícola, practicar deportes o viajar.
La ley que exime a los laboratorios
El caso se enfrenta a la Ley 27.573, sancionada en octubre de 2020 durante la gestión de Alberto Fernández. La normativa permitió al Gobierno firmar contratos confidenciales con laboratorios internacionales y eximió a las farmacéuticas de responsabilidad civil por los efectos adversos de las vacunas.
La ley obliga a los damnificados a recurrir al Fondo de Reparación COVID-19, un mecanismo administrativo que otorga compensaciones limitadas y solo en casos graves científicamente comprobados.
Impugnación constitucional
Además de la indemnización económica, el jubilado busca impugnar la constitucionalidad de la norma, lo que podría abrir un debate sobre el derecho a la reparación integral en el marco de campañas de vacunación masiva.
Para cumplir con los peritajes exigidos, el demandante debió costear estudios médicos y asesoría legal, dado que la normativa coloca la carga probatoria sobre la víctima.
Antecedentes en el país y en el exterior
En Argentina existen otros reclamos judiciales por secuelas graves, entre ellos casos de síndrome de Guillain-Barré y púrpura trombocitopénica.
A nivel internacional, un tribunal de Barcelona reconoció como accidente laboral los efectos adversos sufridos por un docente tras recibir la vacuna de AstraZeneca, lo que se convirtió en un precedente en la jurisprudencia europea.
El laboratorio ha reconocido la existencia de efectos secundarios poco frecuentes, como la trombocitopenia trombótica inmune, aunque sostiene que los beneficios de la vacunación superan ampliamente los riesgos.

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