La final más soñada: hinchas de Platense de Mallín Ahogado viajaron más de 2.000 kilómetros para ver campeón al equipo de sus amores

David, Marcelo y Fabián viajaron desde Mallín Ahogado a Santiago del Estero para alentar a Platense, el equipo que llevan en la sangre. La pasión los sostiene, incluso tras haber sido golpeados por el devastador incendio del pasado verano.

Por amor a Platense, lo dejaron todo. David, Marcelo y Fabián, tres amigos e hinchas del “Calamar”, partieron desde Mallín Ahogado, en El Bolsón, rumbo a Santiago del Estero para presenciar la final del Torneo Apertura entre Platense y Huracán. Pero su historia no es sólo la de un viaje por fútbol; es la de la amistad, la resiliencia y una pasión que supera cualquier adversidad.

“Salimos el sábado a eso de las dos de la tarde. Hicimos El Bolsón-Bariloche en colectivo, de ahí a Córdoba en avión y Córdoba-Santiago en micro. Impresionante la procesión”, contaron en una entrevista con el canal TN. Atrás dejaron más de 2.000 kilómetros, las comodidades y el descanso del fin de semana. Delante, el sueño de ver campeón al equipo de sus amores.

“No importa el resultado, ya estamos viviendo un sueño” relataban en la previa del partido, remarcando emocionados que “por Platense se deja todo”. Pero esa entrega tiene un trasfondo aún más profundo.

Lo que no salió al aire es que uno de ellos, David, perdió su vivienda durante el incendio que arrasó con parte de Mallín Ahogado el pasado verano. “Se quedó sin nada, la casa se quemó entera. Tuvieron que empezar de cero”, cuenta uno de sus compañeros. Otro del grupo fue quien lo ayudó a reconstruir su hogar, ladrillo por ladrillo; madera por madera. Y afortunadamente, está a punto de mudarse nuevamente.

Por eso, llegar a la final no fue solo un viaje por fútbol. Fue también una victoria íntima y profunda: la de la amistad que acompaña en la tragedia, la de la esperanza que renace entre cenizas, la de la pasión que empuja aun cuando todo se derrumba.

“Cuando se le pone pasión a la vida, a tu trabajo, a tu equipo, a tu familia… todo cambia. Vale la pena vivirla”, dice uno de ellos. Y con esa filosofía llegaron hasta Santiago. Con Platense en el corazón, y con la certeza de que los sueños, a veces, también se reconstruyen.

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