La tierra respira fuego: volcanes activos cerca de casa

Volcanes dormidos, cordillera despierta: Las erupciones de los últimos años de los volcanes Hudson, Chaiten y  Puyehue,  nos recuerda que vivir en la región cordillerana implica convivir con un entorno geológicamente activo y por lo tanto debemos estar preparados para este tipo de eventos.

En la mañana del viernes, el programa radial “Qué Mañana”, emitido por Radio de la Cordillera 105.5, dialogó con el geólogo Agustín Quesada, responsable del Geomuseo de El Bolsón, quien ofreció un repasó de la historia reciente de los volcanes que afectan a la región, explicando por qué no se trata de hechos aislados, sino de fenómenos propios de la geografía cordillerana.

El disparador fue el aniversario número 14 de la erupción del volcán Puyehue-Cordón Caulle, ocurrido el 4 de junio de 2011, un evento que transformó durante semanas la vida de miles de personas en la Patagonia. “La nota que publicamos sobre ese recuerdo tuvo una enorme repercusión. Está muy fresca en la memoria colectiva porque marcó un antes y un después para toda la región”, relató Quesada.

Desde su rol educativo, el geólogo explicó con claridad por qué estos eventos naturales no son ajenos ni esporádicos: “Vivimos en una zona de vulcanismo activo. Parte de la belleza natural que nos rodea —bosques, montañas, ríos— es el resultado de miles de años de actividad volcánica”.

¿Por qué hay tantos volcanes?

Quesada explicó que la cordillera de los Andes se forma por la interacción entre placas tectónicas: la del Pacífico se introduce por debajo de la placa sudamericana. Este proceso, aunque imperceptible día a día (ocurre a razón de pocos centímetros al año, como el crecimiento de una uña), genera movimientos sísmicos y erupciones volcánicas.

“El lado pacífico del continente, al que pertenecemos en la cordillera, es un margen activo. Por eso hay tantos volcanes, desde Tierra del Fuego hasta el norte del país. Algunos más conocidos y activos en nuestra zona son el Puyehue, el Chaitén, el Hudson en Santa Cruz, y el más próximo, el Hornopirén, ubicado a solo 60 kilómetros en línea recta de El Bolsón”, explicó.

De acuerdo a los registros geológicos, el Hornopirén habría tenido su última erupción en 1835, aunque no hay una confirmación científica definitiva. “Lo importante es que posee registros de coladas de lava de menos de 10.000 años, lo que lo clasifica como un volcán activo. Aunque tenga bajo riesgo, está allí y debemos contemplarlo”, aclaró.

El legado del fuego: más que destrucción

Lejos de quedarse solo en los riesgos, Quesada planteó una mirada integral sobre los volcanes: “En el corto plazo una erupción puede ser devastadora, pero en el largo plazo, la ceniza volcánica enriquece los suelos y permite que existan los bosques y chacras que hoy disfrutamos”.

De hecho, en la comarca, muchos de los suelos son clasificados como andosoles, ricos en nutrientes y en capacidad de retención de agua, gracias a las cenizas acumuladas por siglos de actividad volcánica. “Desde las pasturas en El Manso hasta las chacras del Camino de Los Nogales, todo ese desarrollo agrícola es posible por los suelos volcánicos”, apuntó.

Riesgos naturales, conciencia y preparación

Durante la entrevista, también se abordaron otros fenómenos vinculados al entorno cordillerano: sismos, inundaciones, incendios forestales y hasta derrumbes. “Vivir en un lugar tan bonito como dinámico tiene sus costos. Por eso, la información es nuestra mejor herramienta para la prevención”, afirmó el especialista.

Quesada destacó que desde Argentina se están haciendo esfuerzos para fortalecer el monitoreo de estos fenómenos, mencionando la creación de un observatorio volcanológico en Bariloche, que funciona como contraparte del SERNAGEOMIN chileno, considerado uno de los centros de referencia mundial en la materia.

Para quienes quieran saber más sobre los volcanes y cómo actuar ante una eventual caída de cenizas, el geólogo recomendó visitar los sitios del Instituto Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) y del SINAGIR, donde se pueden encontrar manuales y protocolos actualizados.

Un llamado a la conciencia colectiva

Cerrando la entrevista, Quesada dejó un mensaje claro y sereno: “No se trata de vivir con miedo, sino con conciencia. Informarnos, enseñar a nuestros hijos y estar preparados es parte del aprendizaje que nos da vivir en esta tierra tan hermosa como activa”.

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