
La nuez pecán se consolida en la Argentina con más de 4000 toneladas anuales y el 70% destinado a la exportación. El cultivo, introducido por Domingo Faustino Sarmiento, se expande en 13 provincias y suma aliados estratégicos como el vivero Santa María en Entre Ríos y el campo escuela recreativo de Abel Pintos en Buenos Aires.
La nuez pecán, originaria de la cuenca de los ríos Mississippi-Missouri en Estados Unidos, fue introducida en el país por Domingo Faustino Sarmiento. Hoy se producen unas 4000 toneladas anuales, de las cuales alrededor del 70% se exporta a mercados internacionales.
Uno de los referentes de este crecimiento es el Vivero Santa María, en La Criolla, Entre Ríos, considerado entre los más grandes de pecanes del país. Es propiedad de Carlos Alberto Pellichero y desde 2004 trabaja con material genético aportado por el INTA, en el marco del proyecto ProPecán.
Juan Pablo Passini, parte del vivero, vicepresidente del Clúster del Pecán e integrante de la Cámara Argentina de Productores de Pecán, explicó: “Empezamos a trabajar con la genética apropiada y la acreditación adecuada. Producimos unas 80.000 plantas anuales, unas 35 hectáreas por año a raíz desnuda y estamos incursionando en maceta con una superficie menor porque se compacta más”.
También detalló que el pecán es un cultivo adaptable: “Es muy plástico, se da en muchos tipos de suelos, de climas. En la Argentina se cultiva en unas 13 provincias y, seguida por agrónomos, con los análisis de factibilidad correctos, va muy bien”.
Producción y exportaciones
Las plantaciones se encuentran en provincias como Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero, Córdoba y Salta, llegando hasta Río Negro.
La Argentina ya cuenta con variedades de clima frío o de ciclo corto, lo que amplía su rango de cultivo. “Es un muy buen año para las peladoras, para los que apostaron a dar valor agregado. Hay una demanda amplia y, en el pelado, se cuotifican los envíos”, explicó Passini.
Los principales destinos de exportación son la Unión Europea, Rusia, Medio Oriente, Estados Unidos y, más recientemente, China, donde la demanda es considerada estratégica. “Este año seguramente los envíos serán pocos porque se están completando los preparativos”, agregó el productor.
En el mercado interno, las nueces se distribuyen entre elaboradores y pequeñas pymes. Según Passini: “Es cuestión de tiempo el crecimiento en ese segmento. Hay que hacer ese desarrollo para abastecer a la industria que, seguramente, sacará productos como hoy está pasando con el pistacho”.
La alianza con Abel Pintos
En 2022, el vivero Santa María se asoció a La Matera, el campo sustentable de Abel Pintos, ubicado en Mercedes, provincia de Buenos Aires. El establecimiento cuenta con 120 hectáreas y unas 12.000 plantas de pecán, además de un vivero de cítricos, energías renovables y un galpón con máquinas peladoras.
El proyecto también funciona como espacio educativo y recibe visitas de alumnos de distintas escuelas. “Abel entendió mucho, nos visitó, se nutrió. Este año fue nombrado embajador del pecán y seguramente por su compromiso nos ayudó con la promoción y desarrollo del mercado”, señaló Passini.
El productor resaltó la visión de largo plazo necesaria en este cultivo: “Las primeras nueces son entre el tercer y el quinto año, dependiendo de las variedades. De los ocho años en adelante empezamos a ver los primeros pesos, a dejar de poner anualmente una cuota sustancial para que las plantas se hagan cada vez más longevas. Se estabilizan entre los 15 y 20 años con el máximo producido y de allí no paran”.
Finalmente, destacó que existen en el país plantaciones con más de 50 años, mientras que en Estados Unidos y México —los principales productores mundiales— superan los 120 años de vida productiva.

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