Murió Raúl Mercado, último integrante de Los Andariegos

El músico tenía 90 años. Había nacido en La Rioja, aunque desde hacía años residía en Neuquén.

El músico, autor y compositor Raúl Mercado falleció este martes en la ciudad de Neuquén, a los 90 años. Estaba internado desde hacía varias semanas en el hospital Bouquet Roldán, donde ingresó con un cuadro de neumonía. La enfermedad avanzó y le provocó la muerte.

Mercado fue reconocido por su aporte al folklore argentino y por haber sido el último integrante vivo del histórico grupo Los Andariegos. En los últimos años, se enfrentó a un glaucoma de progresión irreversible que lo dejó completamente ciego.

Había nacido el 9 de noviembre de 1934 en la provincia de La Rioja. Autodidacta, cantante y autor, su vida estuvo atravesada tanto por la música popular como por la política, lo que lo obligó a exiliarse en Francia durante más de treinta años.

De La Rioja a Neuquén

Tras su regreso del exilio, Raúl Mercado se radicó en Neuquén. En esa ciudad continuó vinculada a la cultura ya la música regional. Su trayectoria fue reconocida años atrás por la Universidad Nacional del Comahue, que le rindió homenaje por su aporte al acervo musical argentino.

Durante su adolescencia había formado su primer grupo, Los Chayeros, con el que se presentó en diversos festivales regionales. Aquella etapa fue clave para lo que vendría luego en su camino artístico.

El encuentro con Los Andariegos

Raúl Mercado ingresó a Los Andariegos en reemplazo de Chacho Santa Cruz. Con el grupo grabó más de quince discos y dejó su sello tanto con la voz como con la quena, en una propuesta musical que se destacó por su riqueza armónica y su compromiso poético.

En diálogo con este medio, Mercado había reflexionado sobre el impacto que tuvo la ceguera en su vida diaria y artística: explicó que él siempre fue “ojos y oídos, pero que, al haber perdido la vista, se dio cuenta que lo único que le ha quedado son el oído y la memoria”.

Despedida en la región

La muerte de Raúl Mercado representa una pérdida para el folklore argentino y para la comunidad cultural del norte patagónico. Su vínculo con Neuquén, la música y las instituciones locales dejaron una huella que fue reconocida en la vida.

A lo largo de su carrera, supo construir un puente entre la tradición y la memoria, desde el interior del país hacia escenarios internacionales. Su exilio en Francia no detuvo su trabajo creativo ni su compromiso con la cultura.

En sus últimos años, pese a las dificultades físicas, continuó participando de espacios vinculados a la música y la docencia, manteniendo viva la llama de una trayectoria que se expandió por más de siete décadas.

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