Lucía Bustamante relata las severas complicaciones que enfrenta para mantener la refrigeración de los remedios de alto costo y la intervención de la Gobernación de Chubut para garantizar las dosis.

Lucía Bustamante, vecina del barrio Valle del Pirque en El Hoyo, enfrenta un complejo escenario de salud tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) con parálisis del lado izquierdo y ser diagnosticada con cáncer en fase 4. El cuadro requirió una cirugía de emergencia, dando inicio a un tratamiento oncológico severo. En sus etapas iniciales, la paciente contaba con vehículo propio para retirar el remedio de alto costo que la obra social de la provincia de Chubut, SEROS enviaba desde Buenos Aires hacia la localidad de Lago Puelo.
Al perder la movilidad en vehículo y contar con el Certificado Único de Discapacidad (CUD), comenzó a depender de asistencia externa. En un principio, el traslado del fármaco estuvo a cargo de allegados y una trabajadora social del SAVD, quien gestionaba el retiro del suministro para entregarlo en el domicilio. No obstante, la falta de un generador eléctrico propio generó riesgos graves en la conservación de las dosis.
Frente a las interrupciones del suministro eléctrico en la zona, la paciente acudía a la ayuda de vecinos para conservar la medicación en heladeras con respaldo eléctrico de emergencia. “Es una medicación que no puede quedarse sin frío. Se cortaba la luz, la cruzábamos a la casa de ellos y la tenían ahí hasta que yo tenía la quimio”, afirmó Bustamante. Asimismo, enfatizó en que las dosis no pueden perder la cadena de frío bajo ninguna circunstancia.
Posteriormente, con la mudanza de sus vecinos, se intentó articular una solución con el Hospital de El Hoyo, bajo la gestión de su directora, Leticia Báez, y la trabajadora social Aduki Goñi. La propuesta inicial contemplaba que el centro de salud retirara el tratamiento de Lago Puelo y lo resguarde hasta el día de la aplicación en Prosate Esquel, hacia donde la paciente se traslada cada 21 días en la combi municipal. Sin embargo, la institución dio marcha atrás aduciendo directivas de la obra social estatal.
Sin respuesta hospitalaria y el riesgo de perder dosis millonarias
El cambio de postura institucional dejó a la paciente en una situación de total vulnerabilidad. “Después me contestó por mail la directora que no es responsabilidad del Hospital de El Hoyo, que lo lamentaba mucho, pero no puenden cuidar mi medicación, que no se van a hacer cargo, cuando primero me lo habían ofrecido, y que se lo había dicho la obra social SEROS, que es responsabilidad mía”, relató Bustamante respecto a la comunicación con la dirección de la institución.
La interrupción de la asistencia y la falta de insumos adecuados generaron un impacto directo sobre la salud psicológica y física de la paciente, afectando sus niveles de presión arterial. Ante la falta de contención, tomó contacto con Rebeca Fidelef, paciente oncológica de Epuyén, con el fin de visibilizar los reclamos recurrentes de los afiliados frente a SEROS.
“Yo realmente me vi totalmente desesperada, sola y abandonada, no sabía qué hacer y contacté a otra paciente oncológica de Epuyén, Rebeca Fidelef, que conocí acá en Puerto Patriada, para empezar a tomar conciencia de las problemáticas que tenemos con la obra social y lo solos que estamos”, sostuvo Bustamante. El costo financiero del tratamiento agrava la tensión en torno a su manipulación doméstica.
Cada aplicación requerida por el cuadro presenta un valor de mercado de 80 millones de pesos, cubiertos formalmente por la obra social, pero cuya preservación física recaía en la persona convaleciente. “Si hoy la traigo y se corta la luz, se pierde eso y aparte es veneno, no es una medicación que te pone vitamina C”, puntualizó la vecina de El Hoyo, remarcando que se trata de sustancias de alto riesgo biológico.
Gestiones desde la Gobernación de Chubut y logística de entrega
A raíz del reclamo y el deterioro del cuadro de estrés, la paciente logró tomar contacto con María José Millanianco, funcionaria de la provincia del Chubut. Argumentó que desde el Ejecutivo se iniciaron gestiones directas con las autoridades del organismo asistencial para regularizar la logística y evitar que los insumos pasen por manos de la persona afectada.
“Me atendió la señora María José Millanianco y se ocupó de hablar con SEROS para que la medicación, me dijo que está en Lago Puelo y la que tiene que venir la tienen que llevar a Prosate, que yo me tengo que relajar, que ella está ocupada en eso”, aseveró Bustamante tras la comunicación telefónica con el área gubernamental. La indicación oficial establece que los insumos irán directamente a la sede de la aplicación.
La resolución exige que el traslado de medicación se efectúe desde la farmacia de Lago Puelo hasta la sede de Prosate Esquel sin intermediación del paciente. “Ningún paciente oncológico tiene que manipular semejante cantidad de dinero ni medicación de riesgo, alto riesgo como es esa”, citó la entrevistada sobre las directivas transmitidas desde la Gobernación para los afiliados de la cordillera.
En el tramo final del diálogo, la vecina destacó la labor del personal del área de salud local que brindó contención en el proceso. “Quiero agradecer mucho realmente al SAVD de acá de El Hoyo, al jefe que es Luis Amarfil y la coordinadora que es esta trabajadora social María Clara Goyenechea, que realmente todas las veces que hubo una problemática se ponen el tema y vos sentís que no estás solo en esto”, concluyó Lucía Bustamante.

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