
La empresa paralizó sus tres trenes laminadores. Desde la UOM advierten que la situación es crítica y peligra la continuidad de sectores completos.
Desde el viernes 26 de julio, la planta de Acindar en Villa Constitución se encuentra virtualmente paralizada. La empresa, propiedad del grupo ArcelorMittal, detuvo por completo sus tres trenes laminadores, suspendió a más de 600 operarios y anticipó que uno de esos trenes no volverá a funcionar. La situación genera preocupación en el sector metalúrgico por el impacto en el empleo, la producción y la economía regional.
“Hasta ahora estaban suspendidos los laminadores 1 y 2, y hoy se sumó el tren SBQ, también conocido como laminador 3. Acabo de salir de una reunión donde la empresa anunció que el laminador 2 no volverá a operar y que las suspensiones se extenderán, al menos, hasta el 4 de agosto”, explicó Pablo González, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Villa Constitución.
Según González, el cierre definitivo del laminador 2 implica un fuerte retroceso para la planta, que ya venía operando con fuertes restricciones. Algunos sectores llevan sin actividad desde abril y no se espera que vuelvan a producir antes de septiembre. Además de los operarios de planta, también fueron suspendidos empleados de limpieza, mantenimiento y logística.
Actualmente, sólo están en funcionamiento la planta de Alambres y una pequeña unidad que produce barras especiales para amortiguadores y tornería fina. El resto de las líneas permanece completamente detenida.
Producción en caída libre
El derrumbe en la producción de Acindar refleja una crisis más profunda que atraviesa al conjunto de la industria siderúrgica nacional. La planta pasó de producir entre 100.000 y 120.000 toneladas mensuales de acero, a apenas 51.000. En algunos meses recientes, la cifra cayó incluso por debajo de las 40.000 toneladas.
“La situación es alarmante. Las líneas están paradas, los sectores vacíos y la incertidumbre es total”, describió González. La planta aplica un esquema de suspensiones rotativas, vacaciones forzadas y licencias compensatorias para amortiguar el impacto, pero la UOM advierte que no se podrá sostener por mucho tiempo.
Un sector en crisis
La paralización en Acindar no es un hecho aislado. La industria siderúrgica viene sufriendo el golpe combinado de la caída del consumo interno, la paralización de la obra pública y la presión de los aranceles internacionales —particularmente los impuestos por Estados Unidos a las exportaciones de acero y aluminio argentinos—.
Este cóctel afecta no sólo a Acindar, sino también a otras grandes del sector como Aluar, Ternium y Tenaris, que enfrentan dificultades similares en distintos puntos del país.
Audiencia clave en el Ministerio de Trabajo
En este contexto, la UOM se prepara para una audiencia con la Cámara del Acero que se realizará el martes en el Ministerio de Trabajo. El gremio llevará una posición firme: reclamos por recomposición salarial, defensa de los puestos de trabajo y exigencia de medidas concretas para sostener la actividad del sector.
“La situación no da para más. No podemos seguir con plantas semiparalizadas, salarios congelados y despidos encubiertos”, dijo González.

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