Pía cumplió cinco años: una celebración cargada de emoción y esperanza

La historia de vida de esta pequeña de El Bolsón es un símbolo de lucha y resiliencia. Nacida en plena cuarentena por COVID, perdió a su mamá en el parto, atravesó un trasplante de hígado y un tratamiento oncológico. Hoy, sonríe, juega y celebra rodeada de amor.

En una emotiva entrevista con el programa “Qué Mañana” por Radio de la Cordillera, Carlos Tebes, papá de Pía, compartió la alegría por el cumpleaños número cinco de su hija, una verdadera guerrera de El Bolsón que ha conmovido a toda la comunidad con su historia de vida.

Pía nació en los primeros días de la cuarentena por COVID-19, de manera prematura, y perdió a su madre durante el parto. Desde entonces, ha enfrentado duras batallas: cuando aún no cumplía dos años recibió un trasplante de hígado, donado por su propio padre, y luego atravesó un tratamiento contra el cáncer. A pesar de estos desafíos, Pía hoy crece sana, alegre y curiosa.

“Ya llegó a los cinco años, muy contenta, está gigante. Es muy viva, pide cosas, habla mucho. Ahora se da cuenta de todo y disfruta realmente”, contó Carlos, emocionado. También recordó que tres de sus primeros cuatro cumpleaños los pasó internada, por lo que este es el primero que puede festejar rodeada de amigos.

El miércoles celebró en el jardín con una torta de capibara —“no le gusta que le diga carpincho”, bromeó su papá— y este fin de semana lo festejará con más familiares y amiguitos. “Es el primero que realmente va a poder pasar con otros nenes”, destacó.

Carlos también habló sobre la actualidad de Pía: “Está re bien, saltando, corriendo. Vamos mucho menos a Buenos Aires, ahora cada cinco meses. Eso me da una tranquilidad enorme”. Explicó que sigue una dieta moderada en sal y toma tres medicamentos diarios para cuidar su salud tras el trasplante. “Por suerte, nunca hizo maña con los remedios, está muy acostumbrada”, señaló.

Al ser consultado sobre cómo Pía recuerda a su madre, Carlos respondió con ternura: “Sabe que la mamá está en el cielo. Siempre quiere poner una flor en casa para ella. Le hablamos, pero de a poquito, como ella lo puede comprender”.

La entrevista también dejó entrever el esfuerzo constante de Carlos como padre y trabajador. Dedicado a la construcción, celebra haber podido estabilizar su situación laboral y valora la mejora en la atención médica en el hospital local. “Ahora, cuando necesito un pasaje o un turno, me lo dan enseguida. Eso antes no pasaba y es clave para una nena inmunosuprimida”, resaltó.

El cumpleaños de Pía fue más que una celebración: fue una reafirmación de la vida, del amor incondicional de un padre y del acompañamiento comunitario. “Verla feliz, soplando las velitas, me llena el alma. Claro que se me cruza la tristeza por la ausencia de su mamá, pero trato de que ese día sea de alegría para ella”, concluyó Carlos conmovido.

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