
La cuenca binacional del río Puelo cumple un rol clave para la biodiversidad y las economías locales, con avances regulatorios en Chile y un escenario de restricciones presupuestarias en Argentina.
El río Puelo, que nace en la Patagonia argentina y fluye hacia Chile hasta desembocar en el océano Pacífico, integra uno de los sistemas fluviales más relevantes del Cono Sur por su biodiversidad y sus funciones ecosistémicas, de acuerdo a la información disponible.
Su cuenca alberga bosques templados valdivianos, humedales y especies protegidas, como el huemul, y funciona como un corredor biológico que conecta áreas protegidas de ambos países.
Estos ambientes sostienen procesos como la regulación hídrica y la resiliencia climática, además de actividades tradicionales como la pesca recreativa y el ecoturismo, que tienen peso en las economías locales.
El río también cumple un rol social y cultural para las comunidades que habitan la cuenca, tanto del lado argentino como chileno, en un territorio marcado por usos productivos de baja escala y vínculos históricos con el entorno natural.
Figuras de conservación y legislación vigente
En Chile, el río Puelo fue declarado Reserva de Caudal con fines de preservación ecosistémica, una figura incorporada tras la reforma del Código de Aguas, que resguarda parte del caudal natural y limita concesiones que puedan alterar su dinámica.
Esta herramienta legal se aplica también al río Futaleufú y cuenta con respaldo de organizaciones locales, que impulsan además una futura figura de “río protegido” con un alcance más amplio sobre los valores socioambientales.
En Argentina, la cuenca del Puelo se encuentra parcialmente protegida por el Parque Nacional Lago Puelo, creado por la Ley 19.292, que preserva sectores del bosque andino-patagónico.
A nivel nacional, la Ley 25.688 de Gestión Ambiental de Aguas establece presupuestos mínimos para la protección del recurso y define a las cuencas como unidades integrales de gestión, aunque no existe una figura equivalente a la reserva de caudal chilena.
Presupuesto ambiental y efectos sobre la cuenca
En los últimos años, el escenario presupuestario argentino derivó en un debilitamiento de las políticas ambientales federales, con impacto directo e indirecto sobre la conservación de cuencas como la del río Puelo.
Según la información citada, el presupuesto ambiental registró una contracción real cercana al 69% en 2025 respecto de 2023, lo que afectó planes de gestión y monitoreo.
Entre los organismos alcanzados por los recortes se encuentra el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, con menor capacidad operativa para la prevención y combate de incendios forestales, un factor de riesgo en la región patagónica.
También se registraron reducciones en las partidas destinadas a la Administración de Parques Nacionales, responsable de áreas protegidas donde se localiza la cabecera de la cuenca del Puelo.
Medidas recientes y desafíos a futuro
En Chile, se consolidó la protección del río Puelo como reserva de caudal, considerada un punto relevante en la gestión del agua y la conservación de funciones ecológicas y culturales.
En Argentina, a escala local y provincial, se desarrollan programas puntuales de restauración ecológica, como el control de especies invasoras en la cuenca del Lago Puelo, impulsados por el parque nacional y organizaciones civiles.
Sin embargo, la falta de financiamiento sistemático desde el Estado federal limita la expansión de estas iniciativas y la aplicación plena de las herramientas legales existentes.
En este contexto, la conservación del río Puelo aparece como un desafío compartido entre ambos países, en una cuenca donde los avances normativos conviven con restricciones presupuestarias que condicionan la gestión sostenible del territorio.

Sé el primero en comentar