
El relanzamiento del programa regulado por el decreto 372/2025 apunta a jóvenes de entre 18 y 28 años y es difundido como alternativa de empleo formal, en un escenario marcado por recortes en políticas sociales y educativas.
El Gobierno nacional volvió a impulsar el Servicio Militar Voluntario (SMV) como una opción laboral para jóvenes, en el marco de un escenario atravesado por el ajuste del gasto público y la reducción de programas estatales. El régimen está regulado por el decreto 372/2025 y es presentado desde el oficialismo como una vía de inclusión con salario y capacitación.
Desde la administración nacional, el SMV es difundido como una herramienta de acceso al empleo registrado. Sin embargo, el relanzamiento se produce mientras el Estado retrae otras políticas orientadas al trabajo, la formación profesional y la educación, lo que abre interrogantes sobre el enfoque elegido para la inserción laboral juvenil.
La propuesta está dirigida a personas de entre 18 y 28 años y contempla una incorporación voluntaria a unidades de las Fuerzas Armadas, bajo un compromiso inicial de dos años, con posibilidad de renovación por única vez hasta alcanzar el límite de edad establecido.
En regiones como la Patagonia, donde el mercado laboral formal es limitado, el programa aparece como una de las pocas alternativas de ingreso registrado para jóvenes sin formación técnica o universitaria.
Sueldos y condiciones que destaca el oficialismo
Uno de los principales ejes de difusión del SMV es la remuneración. Según los valores vigentes a diciembre de 2025, el esquema salarial establece que un soldado voluntario de primera categoría percibe $659.720, mientras que un soldado voluntario de segunda categoría cobra $610.510.
Desde el Gobierno remarcan que los montos incluyen aguinaldo y aportes previsionales, y los presentan como un incentivo central para la adhesión al programa. El ingreso mensual se complementa con cobertura médica y experiencia laboral formal dentro del Estado.
El Servicio Militar Voluntario permite desempeñar funciones tácticas, logísticas y administrativas, siempre bajo el marco de la estructura militar. La iniciativa es legal y voluntaria, pero su fortalecimiento reabre el debate sobre el tipo de políticas de empleo que prioriza el Ejecutivo.
En ese sentido, distintos sectores advierten que la apuesta por el SMV se consolida en paralelo al achicamiento de programas civiles orientados al empleo joven y al desarrollo productivo.

Requisitos y alcance del programa
Para acceder al Servicio Militar Voluntario se exige tener entre 18 y 28 años, ser argentino nativo, por opción o naturalizado, ser soltero, aunque se permiten hijos o personas a cargo, y contar con estudios primarios completos.
Además, los aspirantes no deben registrar antecedentes penales ni contravencionales y deben aprobar un examen psicofísico. Estas condiciones dejan fuera a una parte de la población joven que no logra completar la escolaridad básica o presenta problemas de salud.
Desde el Ministerio de Defensa se sostiene que el programa brinda capacitación en defensa, logística, tareas operativas y oficios, junto con formación en disciplina y trabajo en equipo. No obstante, uno de los puntos más cuestionados es la transferencia real de esas habilidades al mercado laboral civil.
El régimen incluye sueldo, obra social, aportes jubilatorios y experiencia laboral, pero no reemplaza políticas integrales de empleo juvenil, educación técnica ni estrategias de desarrollo económico regional.
Inscripción abierta y debate en agenda
La inscripción al Servicio Militar Voluntario permanece abierta durante todo el año a través de los Centros de Incorporación Zonal. El Gobierno sostiene la iniciativa como una oportunidad de acceso al trabajo formal para jóvenes.
Mientras tanto, el relanzamiento del programa bajo el decreto 372/2025 mantiene abierto el debate sobre el rol del Estado y el modelo de inserción laboral que se promueve en un contexto de ajuste y reducción de políticas sociales.

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