Escuela 103: La comunidad se une para apoyar a las familias afectadas por el incendio

La directora de la escuela primaria N° 103, Mónica Dip, relata cómo la solidaridad y el compromiso comunitario han sido clave para enfrentar la tragedia, mientras las familias damnificadas luchan por reconstruir sus vidas.

La escuela ha sido un refugio para más de 30 familias que han perdido sus casas y pertenencias debido a un incendio. Han organizado el espacio para almacenar ropa, colchones, alimentos y frazadas. Según Mónica Dip, “más de 30 familias perdieron todo” y actualmente algunas de estas familias están viviendo en carpas o en alquileres temporales.

La escuela estuvo amenazada por el incendio en dos oportunidades y pensaron que la habían perdido. A pesar de las dificultades, comenzaron a recolectar donaciones para las familias afectadas. La directora mencionó que “cada familia tuvo que, en cada lugar o institución que pasó, decir, mira, sí, soy damnificada. Y, bueno, ¿y qué certifica? Gente que no tenía documentos”.

A pesar de los desafíos, están trabajando desde el 31 de enero para poder iniciar las clases, aunque aún necesitan vaciar las aulas y limpiar la escuela. Están esperando que lleguen contenedores para almacenar los muebles y camas donados. Mónica Dip explicó que “una vez que consigamos estos containers vamos a desocupar la escuela después se tiene que hacer la limpieza”.

“Calculamos que para el 19 podríamos estar arrancando, si están las condiciones de higiene y seguridad”, arriesgó Dip en torno al inicio del ciclo escolar.

La solidaridad ha jugado un papel fundamental en la respuesta a esta tragedia. La comunidad local y diversas instituciones han colaborado para ayudar a las familias afectadas. La directora, Mónica Dip, destaca cómo han recibido donaciones de ropa, alimentos y utensilios de cocina, entre otros. Han recibido ayuda de grupos como el grupo scout de Puelo, que organizará una feria con la ropa donada para recaudar fondos.

Además, las familias afectadas han mostrado una gran resiliencia, a pesar de vivir en condiciones precarias, como en carpas o en alquileres temporales. La escuela ha sido un punto central de apoyo, dividiendo sus espacios para almacenar y distribuir las donaciones. Han enfrentado desafíos logísticos y emocionales, pero el compromiso de los docentes y las familias ha sido crucial para mantener el esfuerzo de ayuda en marcha. La directora enfatiza la importancia de la comunidad educativa en brindar apoyo, no solo académico, sino también emocional y material a las familias damnificadas.

La situación de convivencia con el centro de salud en la escuela primaria N° 103 de Mallín Ahogado es compleja y temporal. Actualmente, la escuela ha prestado un espacio para que funcione un consultorio móvil del centro de salud, debido a la falta de instalaciones adecuadas para los servicios de salud en la zona.

Sin embargo, una vez que comiencen las clases, la convivencia se tornará difícil, ya que aumentará la circulación de personas cerca de las aulas y áreas recreativas de los estudiantes. Mónica Dip, directora de la escuela, señala que esta proximidad podría generar problemas de seguridad y logística, especialmente porque algunas familias tienen restricciones de acercamiento entre ellas. Por ello, solicitan que el centro de salud se traslade una vez que los estudiantes vuelvan a la escuela.

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