Solidaridad en Puerto Patriada: vecinos levantan la casa de Lolo tras el incendio

Tras el incendio del 5 de enero en Puerto Patriada, vecinos organizados levantan viviendas para los damnificados mientras el Estado llega tarde y sin políticas efectivas de prevención.

El incendio en Puerto Patriada dejó pérdidas totales y parciales en varias viviendas. La primera reacción no vino de las autoridades, sino de los propios vecinos. “Sí, sí, todo con ayuda solidaria. Y bueno, acá estamos mucho más contentos”, relató Lolo Hernández a FM 105.5 de la Cordillera, quien perdió su casa en el siniestro.

Elian Aguilera, uno de los voluntarios, explicó cómo se organizó la colecta: “El día 7 tomamos la iniciativa junto a Germán Navarro de realizar la colecta en nuestras redes sociales y logramos recaudar al día de hoy más de 13 millones de pesos”. Con esos fondos se compraron grupos electrógenos, motobombas, mangueras, alimentos y herramientas, elementos que llegaron antes que cualquier asistencia oficial.

La reconstrucción comenzó de inmediato. “Ese día tuvieron 11 personas, así que fue muy importante, lo hicimos de forma inminente y después comenzamos con toda la estructura, estuvimos acerreando en el acerradero todos los tirantes”, detalló Elian. La primera vivienda ya está en pie y se calcula que en veinte días estará lista.

Mientras tanto, el Estado apareció recién después. Hernández recordó: “Me dijo que iba a venir el gobernador y vino hasta mi casa el gobernador. Y vio todo lo que se había quemado”. La provincia se comprometió a equipar la vivienda y construir otra, pero lo cierto es que la respuesta inicial fue comunitaria.

Dos casas, dos orígenes

En el terreno de Hernández se levantan dos viviendas: una financiada por donaciones y otra por el gobierno provincial. “La otra casa la hace el gobierno, ellos se encargan de todo. El martes ya vienen a mover tierra ya”, señaló el vecino. La diferencia es clara: la primera surgió de la solidaridad vecinal, la segunda de una asistencia estatal que llegó después.

La radio también se convirtió en compañía en medio de la reconstrucción. “Inclusive, para escucharlo a ustedes, me trajeron una radio. Para mí, la radio es importante. Es mi compañía”, contó Hernández, destacando el rol de la comunicación en la emergencia.

Aguilera y Navarro continúan trabajando junto a otros voluntarios. “Comenzamos con la base, junto a todos los vecinos de aquí del lugar”, relató Aguilera. La segunda vivienda será levantada por el Estado, pero en un sector distinto del terreno.

La decisión de construir dos casas se tomó porque había espacio disponible. “El Estado se va a hacer cargo de la vivienda como damnificado por daño total. Y la gente donó otra y como en el terreno hay lugar se decidió hacer dos”, explicó Aguilera.

Críticas a la falta de prevención

La reconstrucción expone una realidad: la comunidad respondió primero, mientras que el Estado aparece después de los daños. No hubo programas efectivos de manejo forestal ni políticas preventivas de incendios que evitaran la pérdida de viviendas. La ayuda oficial se limita a la reconstrucción, pero no a la prevención.

Las dos casas estarán destinadas a Hernández y su familia. “Las dos son para Lolo. Sé que sus hijos viven acá en la zona y trabajan también en Puerto Patriada en la parte turística”, agregó Aguilera. Así, se busca que el vecino y sus hijos tengan un lugar donde quedarse durante la temporada.

He visto mucha buena voluntad de las autoridades”, reconoció Hernández, aunque la realidad muestra que la primera respuesta fue vecinal. La comunidad se organizó sin esperar programas oficiales que, hasta ahora, no han demostrado eficacia.

Las viviendas se levantan con rapidez para que estén listas antes del otoño. “Dar también estas buenas noticias y hacer un seguimiento y que se pueda llegar a las primeras lluvias del otoño ya con un techo”, se destacó en la transmisión radial.

Finalmente, se confirmó que la primera vivienda tiene 24 metros cuadrados, mientras que la segunda aún no tiene definida su superficie. Ambas estarán equipadas, pero la diferencia es clara: la primera nació de la solidaridad vecinal, la segunda de un Estado que llega tarde y sin políticas preventivas.

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