
La Universidad Nacional de Río Negro se suma a la jornada de protesta nacional con un paro de 24 horas. Docentes y estudiantes denuncian recortes presupuestarios, pérdida salarial y desgranamiento académico.
Luego del veto presidencial a la ley de financiamiento universitario, las universidades nacionales, entre ellas las de Neuquén y Río Negro, iniciaron una jornada de paro por 24 horas. Hernán Andrade, docente de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), explicó: “Después del veto presidencial a la ley de financiamiento universitario, las universidades nacionales, todos los sindicatos y representantes sindicales gremiales decidieron este paro de 24 horas para el día de hoy, apostando a que el día de la votación del veto en el recinto del Congreso se haría la marcha federal, la tercera que se le hace a este gobierno”.
Según Andrade, el panorama presupuestario es complejo. “Después de las marchas del año pasado, hubo un reconocimiento por parte del Poder Ejecutivo Nacional del retraso que tenían las universidades para gasto de funcionamiento, pero no pasó de eso”. Aunque se incrementaron algunas partidas, la inflación actual dejó ese aumento sin efecto.
El veto presidencial fue seguido por una publicación en el Boletín Oficial que oficializó una quita de 120.000 millones de pesos al presupuesto universitario. Andrade advirtió: “Eso va a afectar directamente el gasto de funcionamiento de las universidades. Programas, becas… eso es lo que estamos esperando ahora. Y todo esto se suma al retraso salarial. Hemos perdido más del 40% del poder adquisitivo”.
Docentes y estudiantes en crisis
La situación salarial de los docentes también fue expuesta. Andrade detalló: “Un profesor adjunto con una antigüedad menor de 5 años hoy está cobrando en mano 280 mil pesos por una dedicación de 10 horas. Si tuviera la fortuna de tener 40 horas en la semana apenas superaría el millón de pesos”. A pesar de contar con formación de grado y posgrado, los ingresos no alcanzan.
La pérdida de docentes e investigadores es una consecuencia directa. “Estamos perdiendo docentes en el Valle y en Bariloche que deciden ir a trabajar a Chile, a México o directamente a empresas privadas”, señaló Andrade. El desgranamiento también afecta a los estudiantes, especialmente en sedes como El Bolsón, donde muchos provienen de otras provincias.
“Estudiantes que no pueden sostener el alquiler, estudiantes que deben volver a sus lugares de origen porque los padres no los pueden mantener más. Tenemos estudiantes que tienen problemas también con la alimentación y uno lo va viendo en el aula”, agregó.
Impacto regional y retracción económica
La situación económica general también repercute en el ámbito universitario. Andrade explicó: “La zona andina, nosotros Bariloche y El Bolsón, que tenemos la sede andina, está fuertemente afectada por las temporadas malas del turismo, con la retracción económica en los salarios de los trabajadores públicos”.
La crisis se extiende más allá de la educación. “Está afectado el sistema de salud, está afectado el sistema público y privado. Todos tenemos algún conocido que trabaja en educación, en salud, o que tiene un comercio, y vemos esa realidad”, sostuvo.
Cambio de matriz y modelo extractivista
Consultado sobre el trasfondo político del conflicto, Andrade fue contundente: “Hay una intención por parte del Poder Ejecutivo de cambiar la matriz de la Argentina. Este orgullo, este diferencial que tiene Argentina por sobre otros países, el sistema de educación, el sistema universitario, lo que permitía que el dueño del campo y el hijo del peón puedan acceder a la educación pública de calidad”.
Según su análisis, el objetivo sería restringir el acceso a la educación. “Lo que está apuntando el gobierno es a destruir eso, a transformarnos en un país con un perfil extractivista, donde accedan a la educación solo aquellos que la puedan pagar, asegurando que esa matriz se repita”.
Resistencia universitaria
Andrade recordó otras épocas de conflicto: “Aquellos que ya tenemos canas, yo supero los 50 años, ya he vivido situaciones similares a estas”. En ese sentido, destacó el rol histórico de las universidades: “El sistema universitario fue el que resistió y dio pelea. Cuando me tocó ser estudiante en la década del 90, frente a las políticas del menemismo, el sistema universitario estaba al frente de esa lucha. Bueno, creo que ahora se está repitiendo”.
La expectativa está puesta en el anuncio del presupuesto 2026. Aunque las señales no son alentadoras, desde las universidades se preparan para continuar con los reclamos.

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