“Es un hobby con responsabilidad”: 25 vecinos de la región finalizaron el primer curso de radioaficionados en El Hoyo

Armando Schachtner, integrante de la sede comarcal del Radio Club Trelew, explicó cómo se forman los radioaficionados, qué función cumplen durante una emergencia y cómo nació su vínculo con la comunicación por radio.

El primer curso de aspirantes a radioaficionados en El Hoyo finalizó en julio de 2026 con la participación de 25 vecinos de la región. La capacitación fue organizada por la filial comarcal del Radio Club Trelew e instruida por Armando Schachtner, quien durante una entrevista explicó cómo funciona la actividad y el rol que puede cumplir ante situaciones de emergencia.

Schachtner definió a la radioafición como un hobby, pero remarcó que se trata de una actividad que requiere formación y responsabilidad. “Es un hobby, un hobby con responsabilidad. El tema es así, para ser radioaficionado, tenés que hacer un curso, aprobarlo, prácticas operativas, o sea, práctica de radio, de escucha y de transmisión”, explicó.

El proceso de formación dura aproximadamente tres meses y luego contempla un examen con contenidos de electrónica y reglamentación. Una vez aprobado, el Radio Club gestiona las licencias correspondientes. “Después, que dura más o menos tres meses, una vez que tenés el proyecto, hay un examen. Ese examen tiene parte de electrónica, del reglamento, es bastante completo”, detalló Schachtner.

Qué implica ser radioaficionado

La obtención de la licencia es necesaria para poder operar en las frecuencias correspondientes a la radioafición. Schachtner explicó que actualmente es posible acceder a equipos de radio sin contar previamente con una licencia, pero eso no habilita a utilizarlos en las bandas destinadas a los radioaficionados. “Cualquiera tiene la llegada a un equipo de radio, pero no cualquiera puede estar en las frecuencias dentro de la banda de radio aficionado”, aclaró.

También explicó que existen distintos tipos de equipos y alcances. Los equipos VHF son utilizados para comunicaciones de distancias más cortas, mientras que los equipos HF permiten establecer comunicaciones a mayores distancias, incluso con otros puntos dentro y fuera del país.

La actividad tiene además una dimensión vinculada con las emergencias. Según Schachtner, los radioaficionados no intervienen por decisión propia en las comunicaciones oficiales: deben ser convocados por una institución. “La institución nos convoca y nosotros podemos ofrecer el servicio. Por supuesto que eso es gratis y sin fines de lucro”, señaló.

El puente de comunicación durante una emergencia

Una vez convocados, los radioaficionados pueden colaborar cuando distintos equipos no consiguen comunicarse entre sí. Schachtner explicó que pueden funcionar como un puente entre un móvil y otro o entre un móvil y una estación central. “Cuando uno ve que entre ellos no se pueden comunicar, ahí sí interviene y hace el QSP. El puente entre el móvil y el otro móvil o la estación central del lugar donde se dan los incendios”, describió.

La misma tarea puede realizarse ante un accidente en una zona donde existen dificultades para establecer una comunicación. Las repetidoras permiten ampliar el alcance y contactar a otros radioaficionados que puedan recibir el pedido y dar aviso a una institución. “Por intermedio de la repetidora vos podés llamar a algún radioaficionado, que siempre hay y te escucha, y pedir ambulancia, bombero o lo que sea necesario”, relató.

Para Schachtner, una de las claves de esa tarea es transmitir el mensaje de manera exacta. “Tiene que ser conciso y justo”, sostuvo. Y agregó que, frente a una situación de mucha adrenalina, incluso el intento de brindar mayores explicaciones puede terminar dificultando la comunicación.

Una historia ligada a las comunicaciones

El vínculo de Schachtner con la radio comenzó hace décadas. Contó que se hizo radioaficionado en 1984, después de regresar de la Guerra de Malvinas, y que su interés por las comunicaciones estuvo relacionado con una experiencia previa con la electrónica. “Yo me hice radio aficionado en el 84, en el año 84, después de haber vuelto de Malvinas, de la Guerra de Malvinas”, recordó.

Durante su paso por el servicio militar había estudiado electrónica, aunque aclaró que nunca obtuvo el título de técnico. En ese contexto tuvo la posibilidad de reparar un equipo de radio que no funcionaba y, a partir de esa experiencia, quedó vinculado con el área de comunicaciones.

Durante la guerra, además, integró la Red de Observadores del Aire (ROA) de la Fuerza Aérea. Allí profundizó su interés por la radio y las comunicaciones. También recordó que logró comunicarse dos veces con su familia desde Malvinas mediante un sistema que permitía convertir la señal de radio en una llamada telefónica. “Y así, dos veces me comuniqué a mi casa. A mi casa. Y eso me pareció algo extraordinario”, relató.

La radio frente a las dificultades de comunicación

Con el paso del tiempo, la tecnología modificó los equipos y las posibilidades de comunicación, pero Schachtner sostuvo que la radio continúa teniendo una función cuando las características del territorio dificultan otras alternativas. Explicó que los equipos pueden funcionar con baterías y que, durante una emergencia, quienes trabajan en primera línea pueden recurrir al handy para comunicarse.

En los incendios, por ejemplo, un radioaficionado puede escuchar las comunicaciones de dos equipos que no logran establecer contacto directo y transmitir de un lado al otro el mensaje. “Entonces, uno está atento. Y cuando ves que no se pueden comunicar y vos lo estás escuchando a los dos, ahí les es el puente. Comunicas a uno con el otro”, explicó Schachtner.

El grupo de radioaficionados de la Comarca se encuentra además en una etapa de organización y cuenta, según Schachtner, con casi 50 socios. La participación se adapta a las posibilidades de cada integrante, tanto para operar como para colaborar de otras maneras.

La finalización del primer curso en El Hoyo, con 25 participantes, abre una nueva etapa para quienes completaron la formación. Schachtner remarcó que la actividad no está limitada a los varones y destacó la incorporación de mujeres. “Hay muchas chicas que se han recibido ahora este último curso y que, bueno, las esperamos y los esperamos siempre en Radio Club para compartir y aprender todos los días un poquito más”, concluyó.

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