
Melina Paez, investigadora del IRNAD–UNRN y becaria del CONICET, trabaja sobre la severidad de los incendios y los cambios en el suelo. Tras su participación en la respuesta comunitaria durante los incendios de 2025, impulsa junto a otros investigadores una encuesta sobre prevención en la Comarca Andina.
Melina Paez, investigadora del IRNAD–UNRN y becaria del CONICET, desarrolla una línea de investigación vinculada con la severidad de los incendios y el cambio del uso del suelo. Su trabajo comenzó a partir de una beca doctoral vinculada con los incendios ocurridos en 2021 y tuvo como uno de sus principales focos el incendio de la Cuesta del Ternero.
“Mi trabajo de campo tuvo un foco fuerte en el incendio de la Cuesta del Ternero, donde lo que hicimos fue justamente evaluar la severidad del incendio en función de los distintos tipos de cobertura vegetal”, explicó Paez. En ese marco, el trabajo busca conocer qué sucede con las distintas coberturas del territorio frente al fuego y cómo responden posteriormente.
La investigadora señaló que desde 2021 comenzaron a registrarse grandes incendios en la región y planteó que no se trata de hechos aislados. “Estos incendios no son hechos aislados, que tienen un componente en el cual hay varias variables que desencadenan estos incendios que principalmente se caracterizan por ser de alta severidad y afectar gran cantidad de superficie y que se dan justamente en zonas de interfase”, sostuvo.
Para Paez, las zonas de interfase, donde los asentamientos urbanos se mezclan con la vegetación natural, concentran parte de la vulnerabilidad. A esto se suma la presencia de combustible disponible, la falta de manejo y las condiciones asociadas al cambio climático. “Estamos teniendo veranos con temperaturas por encima del promedio y con disminución de las precipitaciones en estas épocas de verano”, señaló.
El comportamiento del fuego y los cambios en el paisaje
La investigación también contempla las distintas coberturas afectadas por los incendios. Paez explicó que, además de los bosques nativos de ciprés y coihue, aparecen plantaciones de pino, algunas de ellas abandonadas o con poco manejo. “Sabemos que el pino es una especie que pos incendio responde mucho más rápido, su regeneración es mucho más invasiva, entonces se restablece con mayor facilidad y eso también aumenta la vulnerabilidad frente a incendios futuros”, afirmó.
La investigadora explicó que el pino también presenta condiciones que favorecen el avance del fuego. “Es una especie también muy inflamable, entonces frente a estas condiciones también de menor humedad, de mayor temperatura en la época del verano, bueno, eso también es un factor desencadenante en el avance del fuego”, indicó.

Junto a Daniela Arpigiani, también investigadora del IRNAD–UNRN y becaria del CONICET, Paez comenzó a profundizar su vínculo con el territorio a partir del incendio de 2025. La experiencia derivó en un proyecto de extensión de la Universidad Nacional de Río Negro, que permitió sostener durante el año encuentros abiertos con especialistas de la región y del norte de la Patagonia.
“También haciendo una mirada más allá de la línea de investigación y lo que eso significa para la carrera de un investigador, sino también poder salir al territorio y poder compartir estos conocimientos con la comunidad”, explicó Paez. Según relató, los encuentros tuvieron participación de vecinos y permitieron sostener un intercambio entre la investigación y quienes viven en la zona.
Una encuesta para conocer la percepción de la comunidad
En paralelo, desde la Licenciatura en Agroecología de la UNRN se acompaña una tesis de grado que busca conocer la percepción de los residentes de la Comarca Andina sobre los incendios y las prácticas de prevención. La encuesta es anónima y está abierta a quienes viven en la región.
Paez explicó que el objetivo es “conocer cuál es el punto en el que nos encontramos hoy, luego de todos estos veranos que venimos teniendo estos incendios de gran severidad”. A partir de la información recopilada se busca desarrollar indicadores que puedan aportar a la definición de medidas de prevención, principalmente en las zonas de interfase y para los productores.
La encuesta forma parte de un trabajo desarrollado junto a Mariano Amoroso y Federico Vercelli, entre otros investigadores. Quienes viven en la Comarca Andina pueden participar de manera anónima para aportar información sobre prácticas, percepciones y condiciones vinculadas al riesgo de incendios. La encuesta se encuentra disponible en este formulario.
“Yo soy esperanzadora con la percepción que estamos teniendo quienes vivimos acá”
Al analizar el escenario hacia adelante, Paez planteó que el territorio presenta una situación compleja, pero destacó los cambios que observa en la relación entre la comunidad, los investigadores y quienes trabajan en el manejo del fuego. “En estos cinco años de investigación yo estoy viviendo un cambio muy grande por parte de la sociedad, este vínculo que se está haciendo entre la investigación y distintos actores”, sostuvo.
La investigadora consideró que las acciones sobre el territorio pueden incidir sobre algunas de las variables que aumentan la vulnerabilidad. “Es muy difícil que cambiemos el clima, el efecto del cambio climático está y va a perdurar por mucho tiempo”, explicó, pero remarcó que sí se puede trabajar sobre la carga de combustible y las medidas de prevención. “Yo soy esperanzadora con la percepción que estamos teniendo quienes vivimos acá en cuanto al grado de involucramiento de todos”, afirmó.

Paez también señaló que los incendios forman parte de los ecosistemas, aunque advirtió sobre el aumento de su frecuencia y severidad. “Los incendios van a ocurrir, van a seguir ocurriendo, los incendios si nos remitimos a la ecología del fuego, los incendios están, son parte del paisaje”, sostuvo. En ese sentido, planteó que el desafío está en reducir su severidad y proteger especialmente las áreas donde la vegetación y las actividades humanas se encuentran.
“Podemos hacer que esos incendios, si ocurren, si es que ocurren, ocurran, bueno, a una menor severidad, que las superficies no sean las superficies extensas que estamos teniendo y principalmente cuidando estas zonas de interfase, que tienen un impacto directo con la vida de quienes vivimos acá en la comarca”, concluyó Paez.

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