El hombre, que durante la pandemia promocionó gotas de alfalfa como tratamiento contra el Covid-19, enfrenta cargos por abandono de persona agravado por el vínculo y privación ilegítima de la libertad. Una exjefa policial reveló que en julio de 2024 recibió una alerta vecinal y elevó informes sobre la situación familiar.

En septiembre de 2020, Miguel Edgardo Battista, de 71 años, apareció en distintos medios de comunicación para promocionar un preparado a base de alfalfa que, según afirmaba, podía ayudar a pacientes afectados por el Covid-19. Cuatro años después, su nombre volvió a ocupar las noticias tras ser detenido en Esquel, acusado de mantener cautivos a su esposa y sus tres hijos.
El caso salió a la luz el 10 de octubre, cuando la Policía ingresó a la vivienda y encontró a la mujer, de 42 años, y a sus hijos, de 19, 17 y 13 años, en condiciones de vulnerabilidad, con signos de malos tratos y problemas de alimentación. La intervención se produjo después de que vecinos alertaran sobre situaciones sospechosas, entre ellas la falta de contacto con la familia, las ventanas cubiertas y olores nauseabundos.
Battista quedó detenido y enfrenta cargos por abandono de persona agravado por el vínculo, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad. A través de su abogado, Miguel Sandoval, niega las acusaciones y sostiene que la familia había decidido vivir de noche y permanecer encerrada por temor a amenazas.
Sin embargo, las primeras alertas sobre la situación en la vivienda se remontan a julio de 2024. Roxana Baigorria, quien estuvo al frente de la División Policía Comunitaria de Esquel hasta diciembre de 2025, explicó que el área intervino después de recibir el aviso de una vecina que advirtió comportamientos que le llamaban la atención.
Qué había detectado la Policía Comunitaria
Durante la primera intervención, los agentes entrevistaron a Battista en el acceso al predio. El hombre les informó que allí funcionaba su espacio de trabajo como bioquímico y que su grupo familiar estaba integrado por dos adultos y tres hijos.
Uno de los aspectos que llamó la atención fue que los menores no asistían a una escuela pública de la ciudad. Según Baigorria, Battista explicó que tanto su esposa como sus hijos realizaban sus actividades a distancia y que los chicos estudiaban de manera virtual.
La falta de contacto con los vecinos y el laboratorio casero
A la ausencia de escolaridad presencial se sumaron los testimonios de los vecinos, quienes aseguraban que la familia no tenía contacto con el resto del barrio. “No eran visibles en ningún horario del día”, recordó Baigorria en diálogo con Jornada Radio.
Durante el relevamiento, los agentes también observaron lo que parecía ser un laboratorio casero dentro del predio. La situación quedó registrada en los informes que la Policía Comunitaria remitió a sus superiores y a otras áreas policiales.
Baigorria señaló que envió la documentación al entonces jefe de área de la división, el comisario Muñoz, al jefe de área de la Unidad Regional y a la División Drogas. En esos informes incluyó las circunstancias detectadas durante la intervención y la presencia del espacio que funcionaba como laboratorio.
Las gotas de alfalfa y los antecedentes profesionales
Battista había ganado exposición pública durante la pandemia de Covid-19, cuando promocionó un suplemento nutricional elaborado principalmente a base de alfalfa. Aseguraba que el preparado podía prevenir y tratar la infección por coronavirus, aunque no presentó estudios clínicos ni avales científicos que respaldaran formalmente esas afirmaciones.
En sus apariciones mediáticas, describía el producto como un extracto vegetal elaborado mediante un método propio para preservar las propiedades de las plantas utilizadas. También sostenía que podía administrarse tanto a niños como a adultos. Durante el allanamiento de octubre, los policías encontraron restos de alfalfa en la vivienda.
Su trayectoria profesional también quedó bajo revisión. Aunque solía presentarse públicamente como médico y bioquímico, publicaciones periodísticas señalaron que las consultas en registros oficiales no permitieron corroborar una matrícula médica vigente a su nombre. Las constancias mencionadas daban cuenta de su inscripción como farmacéutico y bioquímico en la Ciudad de Buenos Aires.
Battista figura vinculado a ocho sociedades comerciales constituidas entre 2005 y 2020. En ellas habría ocupado distintos cargos, entre ellos presidente del directorio y administrador titular o suplente. Las empresas estaban relacionadas con la producción de productos farmacéuticos, químicos y medicinales.
La investigación judicial continúa
Battista se radicó en Esquel en 2022. Según explicó su abogado, dejó Buenos Aires porque había recibido amenazas, aunque no se precisaron los motivos. Tras su detención, el hombre sostuvo que la familia permanecía encerrada y modificaba sus horarios para protegerse de posibles agresiones.
El bioquímico deberá responder ante la Justicia por los cargos que se le imputan. La investigación busca establecer las circunstancias en las que habrían vivido su esposa y sus hijos y las responsabilidades correspondientes.

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