
La Justicia rionegrina emitió una orden de detención y una de las líneas de investigación apunta a un sospechoso de Cipolletti por el crimen de Diego Antonio Cid.
El homicidio en Bariloche de Diego Antonio Cid, conocido como “Jabalí Chico”, sacudió el Alto de la ciudad. Fue acribillado el jueves 12 de febrero de madrugada en la zona de la rotonda del Diarco y la principal hipótesis de los investigadores apunta a un crimen por encargo.
Cid tenía 40 años y registraba antecedentes por robos y estafas vinculadas a la venta de autos y terrenos. En el entorno donde se movía, su nombre era conocido y arrastraba conflictos económicos y denuncias que ahora forman parte de la investigación.
Según reconstruyeron fuentes vinculadas a la causa, fue interceptado y recibió múltiples disparos que impactaron en el abdomen y otras zonas vitales. Desde la pesquisa señalaron que “no hubo forcejeo ni intento de robo”, indicaron fuentes vinculadas a la causa.
La mecánica del hecho —rápida, precisa y con una fuga organizada— refuerza la sospecha de que detrás hubo logística y financiamiento.
Sospecha de sicarios del Alto Valle
La línea más firme indica que los autores serían al menos dos hombres que no serían de Bariloche. La sospecha inicial apuntó a sicarios provenientes de Neuquén o de alguna localidad cercana del Alto Valle rionegrino.
En las últimas horas, la investigación dio un giro. La Justicia rionegrina emitió una orden de detención para un sujeto que sería de Cipolletti, quien estaría vinculado directamente con la ejecución del crimen.
Una de las líneas de investigación llegó hasta esa ciudad del Alto Valle, mientras se mantienen bajo reserva detalles del avance de la causa.
Según fuentes cercanas al caso, los investigadores centran su atención en una banda de tres personas provenientes del Alto Valle que habrían llegado a Bariloche con un objetivo definido.
Allanamientos y análisis de cámaras
Los especialistas continúan analizando cámaras de seguridad públicas y privadas en busca de datos que permitan reconstruir el recorrido de los sospechosos.
Un testimonio ubica a un auto blanco en la escena del crimen, elemento que forma parte de las líneas de investigación abiertas.
La Justicia ordenó además el allanamiento de un hostel donde podrían haber estado alojados los presuntos autores, aunque hasta el momento no se registraron detenidos en el marco de la causa.

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